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viernes, 16 de abril de 2021

Documentos desclasificados de la CIA revelan dos intentos para asesinar a Fidel y Raúl Castro en los 60



LA HABANA.- Con motivo de la inauguración del VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), que se espera que suponga la despedida política de Raúl Castro, se difundieron documentos sobre un complot para fingir un accidente en un vuelo entre Praga y La Habana y otro vinculado a la invasión de Bahía de Cochinos, de 1961.

Los documentos, en total seis y que incluyen memorandos y telegramas, dan cuenta de los arreglos hechos por funcionarios de la agencia de inteligencia, que incluyeron el ofrecimiento de un pago de "10.000 dólares o una cantidad razonable que supere esa cifra" para "incurrir en riesgos de organizar un accidente" aéreo.

El encargado de la CIA en Cuba en 1960, William J. Murray, analizó ese plan con el piloto cubano José Raúl Martínez, que trabajaba para Cubana Airlines, la compañía contratada para un vuelo chárter con rumbo a Praga en el que viajaba Raúl Castro y otros miembros del partido comunista.

"El piloto, que la CIA había reclutado anteriormente como activo de inteligencia en Cuba, 'pidió que se le asegurara que en caso de su [propia] muerte, Estados Unidos se encargarían de que sus dos hijos recibieran una educación universitaria'", indicó el Archivo de Seguridad Nacional.

El complot no llegó a ejecutarse porque el aviador "no tuvo oportunidad de organizar un accidente" en el tramo de regreso del vuelo, que tuvo lugar el 21 de julio de 1960.

Los implicados habían analizado la posibilidad de un recalentamiento del motor en tierra o de un amerizaje "a unas tres horas de Cuba". Previamente, Murray había recibido una contraorden que anulaba el complot, aunque no tuvo oportunidad de comunicarse con el piloto.

Otro intento, pero esta vez para asesinar a Fidel Castro, se empezó a fraguar semanas después del plan contra Raúl Castro, señaló el Archivo de Seguridad Nacional.

En agosto de 1960, el director de operaciones encubiertas de la CIA, Richard Bissell, autorizó "una misión delicada” que requería una acción como la de las bandas organizadas, con el objetivo de liquidar a Fidel Castro y "aumentar las posibilidades de éxito" de la operación de Bahía de Cochinos, en la que participaron en 1961 cubanos entrenados y financiados por EE.UU. y que finalmente fracasó.

Para la operación, la División de Servicios Técnicos de la CIA "desarrolló una píldora que tenía los elementos de rápida solubilidad, alto contenido letal y poca o ninguna trazabilidad", de las cuales se produjeron seis que se esperaba le fuesen dadas a Fidel Castro con alguna comida o bebida.

El complot, que no logró llegar a término, "se canceló poco después del episodio de Bahía de Cochinos".

Peter Kornbluh, que dirige el proyecto Cuba del Archivo de Seguridad Nacional de EEUU, destacó que, "al igual que la derrota de los invasores dirigidos por la CIA en Bahía de Cochinos marcó un punto de inflexión histórico para la joven revolución", el "comienzo oficial de la era posCastro marca un importante punto de inflexión para el futuro de Cuba".

martes, 1 de enero de 2019

Cuba, la isla que cambió de mundo


MADRID.- Disfrazado de lechero, Manuel Urrutia se dirigió en la noche del 17 de julio de 1959 hacia la embajada de Venezuela en La Habana, donde solicitaría asilo. Hacía apenas unas horas que había renunciado a su cargo como presidente de la República de Cuba. Cuenta el hecho el diario digital madrileño El Independiente.

Sus constantes roces con Fidel Castro habían motivado la noche anterior la renuncia de éste como primer ministro, pero las multitudinarias protestas y manifestaciones que se produjeron por todo el país mostraron claramente a Urrutia que era él el que había salido perdedor de aquel enfrentamiento.
Apenas había pasado medio año desde que, tras la huida de Fulgencio Batista, en la madrugada del 31 de diciembre de 1958 al 1 de enero de 1959, los líderes de la triunfante revolución -que es lo mismo que decir Fidel Castro- habían decidido el nombramiento Urrutia para la jefatura mayor del nuevo gobierno.
Este juez de carrera había ganado su prestigio entre los opositores a la dictadura batistiana con su defensa de que la ilegalidad de este régimen legitimaba los actos de insurrección. 
Con un perfil liberal, su nombramiento, junto al del abogado José Miró Cardona como primer ministro, había sido recibido con alivio en Estados Unidos, donde se observaban con cierto recelo los acontecimientos en la vecina isla caribeña.
 “Este gobierno parece mucho mejor que cualquier cosa que se hubieran atrevido a esperar”, transmitían en aquellos días los hombres de negocios estadounidenses con intereses en Cuba a los representantes de su gobierno.
Sin embargo, las fracturas entre las cabezas visibles del nuevo régimen no se hicieron esperar y en la primera mitad del año fueron varios los que plasmaron su ruptura abandonando incluso la isla para pasar al exilio. 
Miró Cardona había salido del Gobierno ya en febrero, dando la ocasión a Castro para tomar el mando del poder ejecutivo, y ahora en julio era Urrutia el que se veía forzado a renunciar, acusado por Castro de corrupción y deslealtad, tras haber denunciado lo que el héroe de la Sierra Maestra calificó de “leyenda comunista”.
Lo cierto es que desde esos primeros meses de la revolución eran constantes las voces que alertaban de la creciente infiltración comunista en el nuevo régimen cubano y rotundas las respuestas de Castro negando tal extremo. 
Sin ir más lejos, en abril de 1959, durante una gira por Estados Unidos, reiteraba ante la prensa que “he dicho de forma clara y definitiva que no somos comunistas”, reconociendo que “el progreso sería totalmente imposible para nosotros si no nos entendemos con Estados Unidos”.
En un escenario mundial marcado por la rivalidad entre Estados Unidos y la Unión Soviética que obligaba al resto de países a posicionarse de un lado u otro en aquella batalla denominada Guerra Fría, ser visto como aliado del comunismo podía resultar fatal para quien aspiraba a gobernar una isla tan estrechamente vinculada a su poderoso vecino del norte.
Aquel epíteto, el de comunista, perseguía a Castro desde sus tiempos de conspirador contra el régimen de Batista, pero él siempre se había rebelado contra aquella acusación. Lo cierto es que, pese a las veleidades marxistas de algunos de sus más cercanos colaboradores (su hermano Raúl Castro o el guerrillero argentino Ernesto “Che” Guevara), la relación de aquel joven abogado de raíces gallegas con los comunistas cubanos había sido muy conflictiva.
No en vano, éstos, que habían sido durante años, curiosamente, uno de los principales aliados de Batista, fueron muy explícitos a la hora de denunciar las intentonas golpistas de Castro. Detenido durante su exilio en México, a mediados de los años 50, y acusado de promover un movimiento comunista, Castro subrayaría el “absurdo” de la denuncia. 
“¿Qué derecho tiene Batista a hablar de comunismo cuando él ha sido el candidato presidencial del Partido Comunista en las elecciones de 1940, apareciendo bajo la hoz y el martillo en sus carteles de propaganda electoral y teniendo a media docena de ministros y colaboradores miembros del Partido Comunista?”.

Simpatías en EEUU

Aquellas negativas hicieron cierto efecto en la Administración estadounidense, donde la lucha de los hombres de Castro contra Batista en la segunda mitad de la década empezó a cosechar ciertas simpatías -e incluso alguna ayuda material- al tiempo que decrecía la convicción con la que el Gobierno de Dwight Eisenhower respaldaba al que había sido el hombre fuerte de la política cubana durante casi un cuarto de siglo. 
“Castro también había sido afortunado, o quizás muy hábil, al conseguir que la política de Estados Unidos hacia sus guerrilleros permaneciera dividida e insegura”, corrobora Richard Gott en Cuba. Una nueva historia (Akal, 2007).
Al fin y al cabo, para Estados Unidos, el Movimiento 26 de Julio que comandaba Castro era tan solo uno entre una amalgama de grupos diversos que, de manera más o menos coaligada, luchaban contra un régimen batistiano socavado por la crisis económica, la corrupción y la brutalidad represiva. La influencia de la burguesía parecía asegurada y, en el peor de los casos, parecía improbable que un régimen radical de izquierdas pudiera asentarse de forma estable en la isla.
Sin embargo, los líderes políticos estadounidenses no tardarían en darse cuenta de que el líder de “los barbudos” de la Sierra Maestra estaba muy por encima del resto de los opositores y su carisma lo capacitaba para sacar adelante su programa sin atender a reticencias. El baño de masas que se dio en su peregrinación desde Santiago a La Habana en los primeros días de enero de 1959 fue la prueba más evidente de su conexión con el pueblo cubano.
Recibido en la capital de la isla por una multitud entusiasta que lo esperaba cual redentor, Castro exhibió ante el público una retórica seductora que no hacía sino aumentar la confianza del pueblo en su nuevo líder. “Mientras observaba a Castro cobré conciencia de la magia de su personalidad”, describiría Ruby Hart Phillips, corresponsal de New York Times, quien subrayaba que mientras hablaba “se apoderaba de sus oyentes de una manera casi hipnótica y los obligaba a creer en sus ideas sobre la misión del gobierno y el destino de Cuba”.
Ese destino pasaba por conseguir, al fin, la independencia real de la isla. Había pasado ya más de medio siglo desde que Cuba logró zafarse del dominio de España. Pero el apoyo que en aquel conflicto recibieran de Estados Unidos se convertiría de forma automática en una nueva forma de dominio.
Como observa el historiador Leslie Bethell en su magna Historia de América Latina, la influencia continua de su vecino del norte convertiría la independencia de la isla caribeña en una “simple fórmula” y “antes de que transcurriera un decenio desde la guerra de la independencia, Estados Unidos ya era omnipresente en Cuba, dominaba totalmente la economía, penetraba por completo en el tejido social y ejercía el control pleno del proceso político”.
La creciente dependencia económica -basada, principalmente, en la exportación de azúcar y la importación de todo tipo de productos- y la incesante inestabilidad política hicieron casi indispensable la continua intervención estadounidense en los asuntos cubanos, hasta el punto de alimentar la sensación entre los propios habitantes de la isla de que ellos mismos eran incapaces de autogobernarse.
Durante buena parte del siglo XX, mientras el negocio del azúcar ofreció réditos suficientes, aquella sumisión, aunque controvertida, no encontró excesiva contestación. Pero a finales de la década de los 50 la crisis económica exacerbaba las dificultades de buena parte de la población, en un país que, pese a mostrar unos datos macroeconómicos aceptables, se veía afectado por una profunda desigualdad.
Todo esto estaba presente en el primer discurso de Fidel Castro tras el triunfo de la revolución, cuando señaló que “esta vez no será como en 1898, cuando llegaron los norteamericanos y se adueñaron de nuestro país. Esta vez, afortunadamente, la revolución llegará realmente al poder”.
Esa retórica no implicaba necesariamente una ruptura con Estados Unidos. De hecho, esa misma noche cenó con el cónsul estadounidense en Santiago. Pero las buenas voluntades comenzaron a torcerse con la reforma agraria que, siguiendo lo prometido en sus mensajes casi desde el inicio de su lucha, planteó en las primeras semanas de gobierno.
En su biografía sobre Fidel Castro, Volker Skierka defiende que la intención de Castro pasaba por dilatar aquella medida, para evitar el enfrentamiento con Estados Unidos, pero que las ocupaciones de tierras por parte de campesinos alentados por su hermano Raúl o el Che Guevara acabaron precipitando el proyecto.

Giro hacia el marxismo

Aun con todo, existe cierto consenso en considerar que aquella reforma resultó relativamente moderada, “pero los poderosos terratenientes cubanos y de toda Latinoamérica la veían como el borde del abismo. Causó una preocupación particular en Estados Unidos, ya que una cláusula afirmaba claramente que en el futuro la tierra cubana solo podía ser propiedad de cubanos, perjudicando así a los terratenientes extranjeros, de los que la mayoría eran estadounidenses. Había una promesa de compensación, pero a ojos de mucha gente la ley daba crédito a la idea de que Castro era comunista y comenzó a ser calificado como tal tanto fuera como dentro de Cuba”, explica Gott.
Aunque aún hubo varios intentos de entendimiento, aquel primer desencuentro supuso un punto de no retorno en las relaciones entre la Cuba castrista y el gobierno estadounidense, que pronto consideraría la necesidad de derrocar a los guerrilleros de la Sierra Maestra. Ya en octubre de 1959, Eissenhower se mostraba desengañado al afirmar que “aquí hay un país del que se podría creer, sobre la base de nuestra historia, que sería uno de nuestros amigos reales”.
Por entonces, la hostilidad estadounidense respondía más a la defensa de sus intereses económicos que a la percepción de una amenaza seria comunista en su vecino insular. Lo cierto es que, hasta entonces, el dominio de Estados Unidos sobre Latinoamérica se había dado por sentado y su rival soviético apenas había mostrado interés en la revolución cubana durante su primer año.
Sin embargo, con Estados Unidos cada vez más dispuesto a sabotear la economía cubana para forzar la voluntad de Castro, éste empezó a vislumbrar las posibilidades que le abría un acercamiento al régimen soviético, entonces encabezado por Nikita Jruschov. 
A cada medida de oposición por parte estadounidense, el gobierno castrista respondía con confiscaciones de activos y nacionalizaciones de empresas estadounidenses. Desde petroleras e ingenios azucareros, hasta distribuidoras de lámparas o cines, una tras otras las compañías de capital yanqui fueron cayendo bajo el control del estado cubano.
La decisión adoptada entonces por el Gobierno de Washington, que decretó la reducción de sus compras de azúcar, fue la que facilitó a la URSS y otros regímenes comunistas como el de China ofrecerse como salvavidas de Cuba con una serie de convenios para la adquisición de azúcar, la concesión de préstamos o el envío de distintos materiales.
Fue el año 1960 el que marcó “el punto de arranque de la radicalización comunista” del régimen castrista, según señala el historiador Rafael Rojas en su Historia mínima de la Revolución cubana (Turner, 2015)
El abandono de la delegación cubana de la reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA) o, más simbólicamente, el abrazo entre Castro y Jruschov en Nueva York, durante una reunión de la Asamblea General de Naciones Unidas, supusieron la constatación de que “los líderes revolucionarios parecen decididos a quemar las naves y a acelerar la transición socialista”.
La creciente estatalización de la economía nacional, la represión de quienes denunciaban la deriva comunista del régimen -incluidos personajes fundamentales en la revolución como Huber Matos-, el cierre de los medios opositores o el abandono de promesas revolucionarias como la convocatoria de elecciones -“¿elecciones para qué?”, llegaría a preguntarse Castro- eran también evidencias de que el nuevo régimen cubano se encaminaba por unos derroteros muy distintos a los que cabría esperar de una democracia liberal.
El 2 de septiembre, frente a una multitud entregada, Castro lanzó la que pasaría a la historia como la Primera Declaración de La Habana, en la que denunciaría “la intervención abierta y criminal que durante más de un siglo ha ejercido el imperialismo norteamericano sobre todos los pueblos de la América Latina” y advertiría de que “la ayuda espontáneamente ofrecida por la Unión Soviética en caso de que nuestro país fuera atacado por fuerzas militares imperialistas no podrá ser considerado jamás un acto de intromisión, sino que constituye un evidente acto de solidaridad”.
Para entonces, Jruschov ya había dado por muerta la Doctrina Monroe, que consideraba una agresión cualquier intervención europea en el continente americano. Pero para el Gobierno estadounidense todo aquello sonaba a poco más que fanfarronadas que estaba dispuesto a cortar de raíz, con la deposición de Castro. Otros gobernantes, como el guatemalteco Jacobo Árbenz, podían dar fe de la capacidad de la Administración de Estados Unidos para hacer caer un gobierno que no se ajustara a sus deseos.
Así, en abril de 1961, ya con John Fitzgerald Kennedy en la Casa Blanca, los servicios de inteligencia estadounidenses lanzaron, apoyados en exiliados cubanos, una operación militar destinada a despertar una insurrección en la isla que pusiera fin al movimiento revolucionario. Sin embargo, la invasión de Bahía de Cochinos representó un rotundo fracaso de la oposición a Castro, que pudo aplastarla en pocos días.
Aquel operativo supuso “uno de los peores errores estratégicos de Estados Unidos en todo el siglo XX: reforzó el control de Castro sobre Cuba, aseguró la pervivencia de su revolución y contribuyó a empujarlo al campo soviético”, sostiene Richard Gott.
Pocos días antes, en una ceremonia fúnebre por las víctimas ocasionadas por una de las ofensivas contrarrevolucionarias, Castro había al fin proclamado el carácter “socialista” de su revolución y antes de que terminara el año se confesaría como un “marxista-leninista” desde siempre.
A Estados Unidos su cercano vecino y aliado se le había transformado en un enemigo acérrimo. No tardaría en comprobar los riesgos que eso conllevaba. La Cuba de Castro había roto los lazos con su pasado e incluso con su sino geográfico y había emprendido un viaje hacia otro mundo.

domingo, 29 de abril de 2018

Un bisnieto historiador disertará sobre el almirante Cervera a mitad del mes de mayo


MURCIA.- Un bisnieto del legendario almirante gaditano Pascual Cervera Topete, héroe de Santiago de Cuba, el profesor Ángel Luis Cervera Fantoni (1955), disertará en la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia (España) sobre su figura profesional, política e histórica el próximo 15 de mayo en un acto abierto al público y con coloquio, en el ámbito universitario, para centrar su figura y recuperar su memoria.

Ángel Luis Cervera Fantoni, autor del libro El desastre del 98 y el fin del imperio español, es economista, historiador y sociólogo por lo que ha sido invitado por una plataforma cultural murciana recién surgida, Capuchinos 53, para este tipo de recuperaciones.

Cervera Fantoni es doctor en Historia (con una tesis sobre el pensamiento de su antepasado donde  estudia su figura al detalle) y en Economía y lleva un cuarto de siglo investigando el Desastre del 98 con varios viajes a Cuba, incluidas audiencias con la familia Castro.

"En el verano de 1998, con motivo del centenario del combate y de la salida de las tropas españolas de Cuba, Fidel Castro asistió a una recepción en el buque Juan Sebastián Elcano, atracado en La Habana, y mostró su admiración por el almirante Cervera. Dijo que había sido un héroe. También lo piensa Raúl Castro, que nos ha recibido varias veces y que en una de mis visitas me regaló una bandera”.

"¿Quién era el almirante Cervera? Pues un liberal que participó en La Gloriosa, la revolución liberal de 1868 contra Isabel II", ha explicado Cervera Fantoni. "Lo que pedimos sólo es un poco de rigor historiográfico", exige quien guarda en su casa-museo de Madrid más de 2.000 documentos del archivo personal  de su bisabuelo relacionados con la vida del héroe.

Ministro de la Marina con el gobierno progresista de Mateo Práxedes Sagasta, la vida militar del histórico marino se desarrolló en Marruecos (1853 y 1859); en la expedición a la Conchinchina y las Islas Filipinas (1862-65); en la guerra contra el Perú (1866); en el bloqueo de los puertos cubanos, al comienzo de la insurrección (1868); en el levantamiento cantonal de Cartagena (1873); en la guerra carlista (1874); y en Filipinas nuevamente (1874-76).

La relación histórica de Cervera Topete con la base naval de Cartagena tiene que ver conque en 1880 fue designado comandante militar de Marina de esta ciudad de la Región de Murcia. Y sustancialmente con su participación anterior, durante la I República, al lado de las fuerzas gubernamentales para sofocar en julio de 1873 la insurrección del Cantón, aunque sin pegar un solo tiro, siendo todavía capitán de Fragata aunque en funciones de secretario del vicealmirante Lobo al frente de la Flota enviada al efecto.

Pese a ser propuesto para la Laureada de San Fernando en una ocasión, consiguió,  sin embargo, otras condecoraciones como la Cruz del Mérito naval con distintivo rojo, Cruz del Mérito naval con distintivo blanco, Gran cruz del Mérito naval, Placa de la Orden de San Hermenegildo, Cruz de la Marina de la Diadema Real, Comendador de la Orden de Isabel la Católica, Campaña de Joló, Campaña de Cuba, Campaña de La Carraca, Campaña de África, Benemérito de la Patria y Caballero de la Legión de Honor, en Francia

El conferenciante y bisnieto desgranará en Murcia, además, su experiencia personal de haber descendido a más de 25 metros de profundidad en el Atlántico cubano en 2012 para poder tocar con sus propias manos en el fondo del mar los pecios de la Escuadra española mandada por su bisabuelo y hundida por los acorazados de Estados Unidos en julio de 1898 en aguas de Santiago de Cuba.

Desde 1898 hasta ahora, 56 descendientes del famoso almirante han servido en la Armada española. Los Cervera son una de las familias más numerosas de España, con más de 1.700 miembros repartidos por todo el mundo. Entre todos los que llevan ese apellido hay doce almirantes, el primero de ellos ascendido en 1854.




Síntesis biográfica de Cervera Topete

Ingresó en el colegio naval, a los trece años, el 30 de junio de 1852​ y fue ascendido a guardiamarina en 1855, prestando servicio durante la campaña de África en la fragata de hélice Princesa de Asturias y en el Vasco Núñez.
Cuando cumplió veintiún años recibió el despacho de Alférez de Navío. Fue enviado posteriormente a Filipinas, bajo las órdenes de Casto Méndez Núñez. Luchó contra los rebeldes malayos y en los asaltos a los fuertes de la Cotta y de Pagalugan, donde fue ascendido a teniente de navío en atención por méritos de guerra.
Continuó en Filipinas realizando trabajos de hidrografía y levantando cartas de los centenares de islas del archipiélago, regresando a la Península en 1865.
Entre 1865 y 1868, se le encargó la formación de guardiamarínas a bordo del navío de línea Francisco de Asís.
Asciende a Capitán de fragata y toma parte en la guerra carlista y en la defensa del Arsenal de La Carraca durante la proclamación del Cantón de Cádiz. Tras la Revolución Cantonal, fue enviado de nuevo a Filipinas, al mando de la corbeta de hélice Santa Lucía, donde tuvo que intervenir en acciones de guerra, especialmente en Mindanao.
En 1876 fue nombrado Gobernador del archipiélago de Joló. De vuelta a la Península, y tras ocupar diversos cargos en el Ministerio de Marina, recibió el mando del buque escuela de guardiamarinas, la corbeta Ferrolana, a mediados de 1879. A finales de 1880 fue designado comandante militar de Marina de Cartagena.
Presidió la Comisión Constructora del acorazado Pelayo, del que en 1888, y con José Ferrándiz y Niño como segundo al mando, fue el primer comandante como parte de su primera dotación, recibiendo durante su estancia en Francia la Legión de honor.
En 1891 fue nombrado director técnico y administrativo de los astilleros del Nervión, contratados para llevar a cabo la finalización de la construcción de los tres cruceros acorazados de la clase Infanta María Teresa.
Entre el 14 de diciembre de 1892 y el 23 de marzo de 1893 ejerció como ministro de Marina. Durante la legislatura 1893-1894, fue elegido senador por Cádiz y durante la legislatura 1898-1899 por Albacete.
En agosto de 1893 es nombrado Jefe de la Comisión de Marina de España en Londres, tomando parte en la Conferencia Naval Europea, realizando labores de interlocución con empresas constructoras navales y con diferentes ministerios en lo que afectaba a los asuntos marítimos, principalmente en la guerra chino-japonesa y la influencia de los Estados Unidos en las colonias de Filipinas y las Antillas.
De nuevo Cervera Topete es nombrado para un puesto en La Carraca, en este caso de Comandante General del Arsenal como Contralmirante en mayo de 1896 a las órdenes de José de Carranza, Capitán General del Departamento Marítimo de Cádiz.
Contaba con una larga experiencia en cargos militares navales y, al estallar la Guerra hispano-estadounidense en 1898, logró burlar el bloqueo al que estaban sometidas las Antillas españolas por tres poderosas formaciones navales norteamericanas.
El 3 de julio de 1898, en aguas de Santiago de Cuba, presentó batalla a la flota del almirante Sampson, superior en número y calidad de equipos, la escuadra española fue vencida tras un desigual combate.
Cervera y sus superiores mantenían posturas enfrentadas sobre la forma en que se debía actuar. Cervera acató siempre las órdenes recibidas, pero lo hizo a regañadientes, en el último momento y mostrando su disconformidad.
La decisión de Cervera de salir de Santiago a pleno día y pegado a la costa solo se explica desde el punto de vista humanitario, para tratar de minimizar el número de víctimas en la batalla, lo cual confirma que Cervera daba por perdida la batalla antes de iniciarla.
Esta forma de pensar coincide con su decisión inicial de evitar enfrentarse a la escuadra estadounidense y esperar resguardado en el puerto, lo que resultó indudablemente erróneo y contraproducente, pues de todos modos tuvo que acabar enfrentándose a la flota estadounidense, pero en una situación infinitamente más desventajosa que en una batalla en mar abierto, pues sus buques tuvieron que salir del puerto y presentar batalla de uno en uno.
 El puerto de Santiago era aparentemente un buen refugio, pues ofrecía protección a la flota frente a un ataque de fuerzas navales pero, por esas mismas características, resultó una ratonera para la flota española al salir de puerto a presentar batalla.
Aunque hay que reconocer que las fuerzas navales españolas eran notablemente inferiores a las estadounidenses, Cervera fue incapaz de idear una estrategia militar coherente y estructurada.
El Capitán de Navío Fernando Villaamil había propuesto realizar acciones ofensivas para hacer replegarse al enemigo y conseguir un mayor equilibrio de fuerzas, y el también Capitán de Navío Joaquín Bustamante había propuesto una salida nocturna escalonada. Ninguna de las dos propuestas fue atendida por Cervera, que optó por la inacción.
Además, Cervera pudo haber tomado otras decisiones erróneas: la distancia entre unos barcos y otros al salir fue excesiva, y resulta bastante discutible que el orden que eligió de salida de los barcos fuera adecuado.
Cervera fue hecho prisionero en la batalla. Otra suerte corrió el Capitán de Navío Fernando Villaamil, que resultó muerto en combate a bordo del Furor. El Capitán de Navío Joaquín Bustamante no participó en la batalla, pues había desembarcado al mando de las columnas de desembarco, resultó herido en la Batalla de las Colinas de San Juan, cerca de Santiago de Cuba y falleció pocos días después.
Tras la guerra de Cuba, Cervera tuvo que soportar la incoación de un procedimiento contra él, debiendo solicitarse un suplicatorio por su condición de senador, y sus oficiales supervivientes. Lo cual dio como resultado el sobreseimiento de la causa.
En la legislatura 1903-1904, fue designado senador vitalicio.​ Falleció el 3 de abril de 1909,​ después de ocupar varios cargos importantes, y sus restos descansan en el Panteón de Marinos Ilustres, de San Fernando, donde fue inhumado el 19 de junio de 1916.
Tras su muerte, un buque de la Armada Española portó el nombre de Almirante Cervera.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Parte indivisible de la historia de Cuba, la masonería sobrevive en siglo XXI


LA HABANA.- Con un papel crucial en las luchas independentistas de Cuba y la filiación de sus grandes próceres, la masonería sobrevive en la isla en pleno siglo XXI con el reto de atraer nuevas generaciones y renovar la misión de esa institución fraternal secreta, que ha cumplido 158 años de historia en el país.

En la actualidad, hay en Cuba alrededor de 27.200 masones repartidos en 320 logias en toda la isla, donde todos los municipios tienen al menos una de ellas, con lo que "la masonería está presente en cada rincón del país", indicó el diputado gran maestro de la Gran Logia de Cuba, Ernesto Zamora.
La cifra refleja una paulatina recuperación pero con altibajos: de los 34.600 masones que había en Cuba antes de la Revolución, en los años posteriores quedaron sólo 13.200, ya que muchos huyeron del país por temor a ser perseguidos por pertenecer a esa sociedad secreta que escondía poderío económico.
No obstante, en la actualidad, Zamora -candidato a Gran Maestro de la Gran Logia de Cuba para el próximo año- asegura que existe una relación "cordial y respetuosa" entre la institución masónica y los órganos del Estado, a través de la Oficina de Asuntos Religiosos del Partido Comunista de Cuba.
Zamora defiende que la misión fundamental de la masonería es "disipar la ignorancia, combatir el vicio e inspirar el amor por la Humanidad", valores que no colisionan con la política, porque la institución tiene por norma no inmiscuirse en esos asuntos y "respetar gobierno y el sistema en el que se encuentran".
Sin embargo hace siglo y medio, cuando la masonería llegó a Cuba, las logias eran más que instituciones filantrópicas y fraternales: fueron foros políticos que difundieron el tríptico de "libertad, igualdad y fraternidad" de la Revolución Francesa e impulsaron una acción política en ese sentido.
"Si persiguen la masonería, están persiguiendo la historia de Cuba", apuntó Zamora, ya que los grandes próceres independentistas de la isla como Carlos Manuel de Céspedes -el padre de la patria-, Máximo Gómez o Antonio Maceo pertenecieron a la institución y fue en ella donde se forjaron como luchadores por la independencia de España.
Esas tres figuras históricas incluso añadían a su firma los tres puntos en forma de triángulo, que denotaba su afiliación masónica. No lo hizo así el "héroe nacional" José Martí, por lo que su condición de masón estuvo en entredicho durante décadas, hasta que se encontraron los documentos que lo probaban.
Martí, líder intelectual de la independencia que trató de aglutinar todas las tendencias políticas en un solo partido, se inició en la masonería durante su destierro en España, en el Madrid de 1871.
Hace apenas diez años, con el hallazgo de los archivos de la Logia Fernandina de Jagua, en la ciudad cubana de Cienfuegos, apareció el expediente que reconocía a Martí el grado de "maestro masón" junto con su firma, corroborada por el análisis grafológico.
Tras ese descubrimiento, los masones cubanos declararon a Martí "ilustre y meritísimo miembro de la orden masónica en Cuba" y zanjaron esa cuenta pendiente de la historia.
"La masonería ha estado presente en todos los eventos culturales y políticos del país como la lucha por nuestra independencia, y todas las figuras relevantes de nuestra historia han sido masones", subrayó José Ramón Viñas, soberano gran comendador del Supremo Consejo del Grado 33 en Cuba.
Viñas, que dirige desde hace tres años en el país todos los grados masones desde el 4 hasta el 33 -el más alto rango- admite que pese a su importante papel en los avatares de Cuba, el triunfo de la Revolución fue recibido con "frialdad" por parte de las logias, que temieron perder su influencia.
"El nuevo sistema también acogió con frialdad a los masones, ya que muchas revoluciones en el mundo se han fraguado en el seno de la masonería", explicó Viñas.
Fueron los ingleses, que ocuparon La Habana durante once meses en 1762 -consecuencia del Pacto Borbónico entre España y Francia- quienes introdujeron "la semilla masónica" en la isla, al venir con ellos una logia militar, El Templo de las Virtudes Teologales.
"Con ellos vino una corriente de librepensamiento que despertó los anhelos de libertad de muchos cubanos", contó Ramón Viñas, presidente de la Academia Cubana de Altos Estudios Masónicos.
Luego, los colonos franceses llegados desde Haití a finales del siglo XVIII fundaron las primeras logias en territorio cubano, que fueron las precursoras de las primeras conspiraciones contra la Corona de España.
El pasado 5 de diciembre la masonería cumplió 158 años en Cuba y en pleno siglo XXI ha encauzado su misión hacia obras sociales, como el asilo de ancianos masónico de Llansó, en la capital cubana.

viernes, 13 de enero de 2017

Google se estrena en Cuba con un documental en realidad virtual sobre José Martí

LA HABANA.- El gigante de internet Google y la Oficina del Historiador de La Habana presentaron hoy el cortometraje documental "Nuestro Martí", un paseo en forma de realidad virtual por los principales acontecimientos de la vida del prócer independentista de Cuba.

La iniciativa fue estrenada este jueves en La Habana en el que fue el primer acto oficial de la compañía tecnológica estadounidense en el país caribeño, tras la firma hace un mes de un acuerdo con las autoridades cubanas para mejorar la velocidad de carga de algunos contenidos de Google en la isla.
"Nuestro Martí" es una filmación en 360 grados que permite al espectador, con el uso de unas gafas de realidad virtual, adentrarse en los escenarios en los que transcurrió la vida del héroe cubano: las calles de La Habana y las ciudades de Nueva York y Tampa (Florida).
La narración está a cargo del historiador de La Habana, Eusebio Leal, principal artífice de la restauración del casco histórico de la ciudad y uno de los más destacados defensores de la herencia cultural del país en las últimas décadas.
"Retraza el camino de Martí, que pasó mucho tiempo en Estados Unidos. En Nueva York y Tampa hay lugares de patrimonio martiano a los que los cubanos no pueden acceder fácilmente, hemos digitalizado esos sitios y los hemos puesto en una película", explicó a Efe el responsable de Google para Cuba, Brett Perlmutter.
También destacó la inclusión en la plataforma de Arte y Cultura de Google de numerosos archivos literarios, pinturas y dibujos inspirados en la obra de Martí, así como obras de algunos de los principales artistas cubanos, como Wilfredo Lam o René Portocarrero, en una iniciativa que busca acercar al mundo la cultura de la isla.
La llegada de la compañía tecnológica a Cuba se produce al calor del deshielo con EE.UU, que ha incluido la autorización de inversiones en materia de telecomunicaciones, dentro de un paquete de medidas ejecutivas para relajar el embargo que ese país mantiene sobre la isla.
"Es importantísimo para el conocimiento de la vida y de la obra de José Martí, que vivió más tiempo en EE.UU que en Cuba", resaltó por su parte Eusebio Leal.
El historiador de La Habana indicó que es "un orgullo que uno de los entes de la modernidad como es Google haya puesto sus ojos en La Habana, en la obra de Martí y en la ciudad donde él nació".
Leal recordó, además, que para presentar el documental se eligió la histórica Basílica de San Francisco de Asís, donde una vez estuvo George Washington, cuando en 1762 las tropas británicas a las que pertenecía lograron la rendición de La Habana.
"Nuestro Martí" será presentado también en Nueva York el próximo 28 de enero, en coincidencia con el natalicio del venerado héroe cubano.
Por otro lado, Eusebio Leal alabó la colaboración de Google en un proyecto para realizar y llevar a La Habana, "como símbolo de la amistad entre dos pueblos", una réplica de un "monumento hermoso" dedicado a José Martí que se encuentra en la zona sur de Central Park, en Nueva York.
"El monumento ya está para concluirse", dijo el historiador.
El original, colocado en el célebre pulmón verde neoyorquino desde 1965, es una escultura de bronce creada por Anna Vaughn Hyatt Huntington que representa a Martí a lomos de su caballo y herido de muerte durante la batalla independentista de Dos Ríos (1895).

lunes, 15 de agosto de 2016

La ciudad más oriental cubana cumple hoy 505 años

LA HABANA.- La primera ciudad fundada en Cuba por los españoles, Baracoa, cumple hoy 505 años con un brillo particular de cara al turismo de naturaleza y aventuras. Conocida como la ciudad Primada de Cuba, está en la actualidad en los primeros planos del atractivo en viajeros jóvenes que buscan en su entorno emociones y la belleza de la región oriental de este archipiélago donde se encuentra.
El historiador de esa urbe, Alejandro Hartmann, declaró que se trata de un lugar mágico que el 15 de agosto llega a sus 505 años de fundada por el explorador español Diego Velázquez.

Aseguró el entendido que ese territorio tiene magia y embrujo, en referencia a su historia, tradiciones y, sobre todo, paisaje.

Algunas de sus declaraciones corroboran los informes de incremento de visitantes extranjeros, cuando dijo que el científico sajón Alain Liogier, décadas antes, resumió el impacto de Baracoa y su hechizo.

Dijo el visitante que Baracoa encierra más de un secreto, y para el turista el encanto de un descubrimiento, mientras para todos está la maravilla de sus bellezas.

Abandonada en su momento en la porción más hacia el este de la nación, en la actualidad cuenta con un atractivo muy particular. Perteneciente a la provincia de Guantánamo, Baracoa (oriente cubano), se asienta junto al mar y destaca por sus bellezas naturales.

Para su momento reciente incluyeron las autoridades allí aperturas, como el hotel 1511, recorridos, encuentros, presentación de libros y festejos por todo lo alto.

La zona acapara un crecimiento turístico de entre el nueve y el 14 por ciento, con 389 habitaciones hoteleras entre Guantánamo y Baracoa, y unos 200 alojamientos privados en la segunda urbe mencionada.

Francia, Alemania, Holanda y Reino Unido apuntan como principales emisores turísticos hacia Baracoa, y en general hacia Guantánamo: Estados Unidos, México e Italia.

Destacan en Baracoa los hoteles La Rusa, y el Castillito, entre otros y un conjunto de tradiciones, sumadas a producciones locales de dulces como los famosos cucuruchos de coco y chocolate, cuando el lugar cuenta con una ruta del cacao.

Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa es su nombre, con construcciones urbanas abarcadoras de un pequeño espacio rodeado de mucha costa abrupta, follaje, montañas y ríos.

Los indios taínos (descendientes de los arruacas o arauacos) eran los pobladores por excelencia del lugar cuando el almirante Cristóbal Colón llegó en 1492 y en el mismo viaje del descubrimiento, al pisar por segunda ocasión la isla, lo hiciera en esa área.

Cuentan que el vocablo de Baracoa es aborigen y quiere decir Existencia de mar, en franca alusión de sus pobladores originales a una presencia de ambiente marinero por todos lados, muy contrastante con las montañas y las arterias fluviales.

Baracoa se encuentra a unos mil kilómetros hacia el este de la capital y fue fundada por el Adelantado Diego Velázquez el 15 de agosto de 1511, constituyéndose como primera capital y primer Obispado de la ínsula.

Luego perdió esa condición y fue trasladada la capital a Santiago de Cuba primero, y después a La Habana, por necesidades de la colonización española.

Es un lugar verdaderamente pintoresco que abarca 921,2 kilómetros cuadrados en los que viven unos 82.000 baracoesos, buena parte en la región urbana y el resto en el entorno rural.

martes, 19 de abril de 2016

Conmemoran en Cuba 55 aniversario de la victoria de Playa Girón

LA HABANA.- El aniversario 55 de la victoria del pueblo cubano en Playa Girón contra una invasión mercenaria apoyada por Estados Unidos fue conmemorado hoy con un acto político-cultural en la Ciénaga de Zapata. 

Durante la celebración de la efeméride en el matancero territorio que fue testigo de la primera gran derrota del imperialismo yanqui en América Latina, el presidente de la Asociación Nacional de Combatientes de la Revolución Cubana, José Antonio Carrillo, rememoró la gesta heroica de Girón y el liderazgo del Comandante en Jefe Fidel Castro.

En su discurso, el también general de división afirmó que la batalla de Playa Girón impidió que la historia de Cuba diese marcha atrás y salvó la Revolución.

A partir de Girón todos los pueblos de América fueron un poco más libres, recordó Carrillo al aseverar que los cubanos fueron a combatir por su Revolución: "no por una revolución a medias, sino por una revolución verdadera, una revolución socialista", acotó.

Asimismo, el alto jefe militar resaltó el papel protagónico desempeñado por el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, como artífice de la victoria, a partir de su rol en la dirección personal de las unidades que participaron en el teatro de operaciones y en la estrategia trazada.

También Carrillo expuso el modo en que la Agencia Central de Inteligencia estadounidense invirtió millones de dólares en reclutar, entrenar y equipar a los mercenarios que atacaron a la isla, los cuales chocaron con la resistencia de los milicianos cubanos, quienes derrotaron a las fuerzas invasoras en menos de 72 horas.

En su alocución, el dirigente castrense advirtió que el actual gobierno de Estados Unidos, convencido de que por la fuerza no es posible eliminar a la Revolución cubana, asumió otra estrategia. pero sus objetivos son los mismos que se propusieron desde el 1 de enero de 1959.

Por otra parte, Carrillo se refirió al actual contexto determinado por el recién concluido VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), y a la trascendencia de este evento que sesionó en fecha coincidente con los sucesos de Girón.

En ese sentido, dijo que los importantes acuerdos de esa cita conducirán a los comunistas cubanos y al pueblo todo por el camino del desarrollo económico y del socialismo próspero y sostenible.

De los debates del evento partidista resultaron nuevas tareas, proyecciones y un nuevo impulso para el desarrollo económico y social del país. De los días de Girón trascendió un pueblo heroico y vencedor que orgulloso conmemora este día de la Victoria: el 19 de abril, acotó.

sábado, 16 de abril de 2016

Tras 55 años, los cubanos continúan fieles al socialismo

LA HABANA.- Combatientes de Playa Girón y representantes de las más jóvenes generaciones de cubanos recordaron hoy aquí el 55 aniversario de la proclamación del carácter socialista de su Revolución con una gala político-cultural.

El cine Charles Chaplin acogió el acto conmemorativo en coincidencia con la inauguración del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, que sesionará hasta el 19 de abril en el Palacio de Convenciones de esta capital.

En la ceremonia, el presidente de la Asociación de Combatientes de la Revolución cubana en La Habana, el coronel de la reserva Víctor Dreque, rindió homenaje a los caídos en combate durante la invasión mercenaria perpetrada -con el apoyo de Estados Unidos- por Playa Girón en 1961.

Dreque destacó la vigencia del discurso ofrecido por el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, un día como hoy hace 55 años en el sepelio de las víctimas de la agresión a aeropuertos de esta isla, como preludio de los sucesos de Playa Girón, localidad de la occidental provincia de Matanzas.

El también combatiente de Girón recordó que en la céntrica intersección de las calles 23 y 12, en el Vedado capitalino, Fidel Castro apoyado por una multitudinaria concentración del pueblo, proclamaba el carácter socialista del proceso revolucionario triunfante el 1 de enero de 1959.

Durante su intervención, Dreque se refirió a la figura del líder histórico de la Revolución cubana como máximo inspirador de los milicianos por haberse mantenido todo el tiempo en la primera línea de combate hasta alcanzar la gran victoria el 19 de abril, a menos de 72 horas del inicio de la ofensiva imperialista.

El acto estuvo presidido por la miembro del Buró Político del Comité Provincial del Partido en La Habana Ana Isla Delgado y el general de Brigada Marco Antonio Gutiérrez, vicepresidente jefe de la Secretaría de Organización de la Dirección Nacional de la Asociación de Combatientes de la Revolución cubana.

La victoria de Playa Girón representó la primera gran derrota del imperialismo yanqui en América Latina y patentizó la disposición del pueblo y el gobierno de esta isla de defender la Revolución al precio que fuera necesario.

Con motivo de la efeméride serán disparadas este sábado 21 salvas de artillería desde la Fortaleza San Carlos de la Cabaña, en La Habana.

jueves, 14 de abril de 2016

La 'Giraldilla de La Habana', símbolo de amor perpetuo


LA HABANA.- Sigilosa y triste, con la mirada perdida en el horizonte, la Giraldilla de La Habana eterniza una singular historia de amor, nacida en algún momento de la España del siglo XVI. La figura representa a Isabel de Bobadilla, quien después de la partida de su esposo, el conquistador español Hernando de Soto, aguardó el anhelado regreso desde lo más alto del Castillo de la Real Fuerza.

Fundida en bronce, la efigie permanece inmóvil ante los barcos que se adentran en la bahía habanera, la misma que un día separó para siempre a la feliz pareja.

Poco después de su designación como gobernador de Cuba en 1537 por la corona española, Hernando -de 43 años de edad- emprendió un costoso viaje a la Florida en busca de nuevas aventuras y tesoros.

La descomunal expedición conformada por nueve buques y más de 500 caballos partió el 12 de mayo de 1539, y mientras los navíos se perdían en el horizonte, la nostalgia invadía el corazón de Isabel y presagiaba el ocaso de una gran pasión.

Ella quedó el frente de la administración de la Cuba colonial, pero la responsabilidad de tan importante tarea no lograba apartar de su mente -ni por un solo segundo- la imagen del conquistador español.

Crónicas de la época aseguran que pasaba mucho tiempo en el punto más alto del Castillo de la Real Fuerza, donde la brisa cristalizaba sus lágrimas y la tristeza amenazaba con ahogar cualquier rayo de esperanza.

Los muros de la poderosa edificación enclavada en La Habana no pudieron contener el lamento de Isabel, quien nunca aceptó el fallecimiento de su esposo, ocurrido en la década de 1540 a orillas del río Missisipi, en Estados Unidos.

De acuerdo con algunos apuntes históricos, la fiebre amarilla acabó con la vida del militar, y su cuerpo tuvo como última morada el fondo de esa vía fluvial.

Mientras el tiempo transcurría, la joven no dejaba de soñar con el regreso de Hernando y solo la muerte pudo terminar con la inconmensurable agonía de su ausencia.

Poco después del deceso de su esposo, la imagen de Isabel quedó inmortalizada en las memorias de la capital cubana, y la historia del trágico romance se propagó de siglo en siglo hasta llegar a nuestros días.

Inspirado en la leyenda, el escultor cubano Jerónimo Martín Pinzón perpetuó la figura de la dama al crear una pieza que fue colocada en el punto más elevado del Castillo de la Real Fuerza por orden del gobernador Juan de Bitrián y Viamontes en los primeros años de la década de 1630.

Con 110 centímetros de alto, la efigie sostiene con su mano derecha el tronco de una palma (árbol nacional de Cuba), en cambio la izquierda, la del corazón, atesora un asta con la Cruz de Calatrava, orden a la que pertenecía Hernando.

De su cuello pende un medallón con el nombre del artista mientras con perspicaz desenfado, su falda permanece recogida sobre el muslo derecho, detalle que establece un suave contraste entre recato y sensualidad.

Por varios siglos, la estatua -en representación de la fidelidad conyugal de Isabel- gobernó la cima del palacio capitalino y se mantuvo firme ante el embate de huracanes y fuertes vientos tropicales.

Sin embargo, un embravecido ciclón puso a prueba la majestuosidad de la figura al arrojarla despiadadamente al patio del castillo el 20 de octubre de 1926.

Conmocionadas por el desafío de la naturaleza, las autoridades cubanas de aquella época decidieron cobijarla en el Museo de la Ciudad, antiguo Palacio de los Capitanes Generales.

Allí permanece hasta hoy, protegida de la lluvia, el sol y el viento, mientras el Castillo de la Real Fuerza exhibe en su parte más elevada una réplica de La Giraldilla.

La escultura debe su nombre al Giraldillo, escultura que corona el campanario de la Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla, en España, ciudad natal de Bitrián y Viamontes.

Multiplicado en el recuerdo de quienes conocen detalles de la historia, el romance de Isabel y Hernando conquista el corazón de miles de personas, que sorprendidas ante tan ardiente pasión reverencian -con respeto y complicidad- la memoria de los amantes.

La Giraldilla de La Habana sobresale como uno de los emblemas más bellos de la capital cubana porque sin importar el paso del tiempo constituye un símbolo de amor perpetuo.

domingo, 10 de abril de 2016

Museo del Che, parada obligatoria del héroe cubano en Argentina

BUENOS AIRES.- Para el héroe cubano Ramón Labañino, uno de los internacionalmente conocidos como Los Cinco, la Casa Museo del Che en Alta Gracia, Córdoba, es una parada obligatoria que tenía que hacer en su visita a Argentina. 

"Es realmente impactante para cualquier persona estar, recorrer los ambientes donde durmió, jugó, vivió, donde creció Ernesto Che Guevara, y es un estimulo adicional si eres y te sientes revolucionario", manifestó Labañino vía telefónica.

Labañino, uno de los cinco antiterroristas cubanos que cumplieron ilegales y arbitrarias penas en cárceles norteamericanas, viajó hoy a Córdoba para visitar el Casa Museo del Che y el Hospital Docente Oftalmológico donde se realizan las cirugías del programa humanitario Operación Milagro.

"Sentir esa vivencia de estar donde vivió el Guerrillero Heroico te anima y fortalece el espíritu, sientes que la victoria es posible como proclamó el Che, que se puede construir un mundo mejor", añadió Labañino sobre su impresión de la visita a Villa Nydia.

Ese es el nombre de la casa convertida en museo histórico en 2001 gracias a una gestión del Ayuntamiento de Alta Gracia donde vivió la familia Guevara de 1932 a 1943. Sus salas muestran las vivencias de la infancia y adolescencia del Guerrillero Heroico.

En ella se perpetúa un sentido homenaje al niño, al joven, al amigo, a la figura universal: "El Che".

Posteriormente, Labañino y su esposa Elizabeth Palmeiro quien luchó con inmensa constancia por su liberación, visitaron el Hospital Docente Oftalmológico que lleva el nombre del venerado revolucionario en la ciudad de Córdoba.

Allí compartió con miembros del movimiento de amistad y médicos argentinos graduados en Cuba que apoyan la Operación Milagro, programa cuya aplicación gratuita en Argentina ha devuelto la visión a más de 50.000 personas pobres.

"Después de estar en Alta Gracia y en este centro médico construido gracias a la solidaridad, al esfuerzo de sus trabajadores con el apoyo de sindicatos y la gente, uno siente que los sueños son realizables", señaló Labañino.

Resulta un orgullo como cubano y realmente motiva ver a estos profesionales de la salud aplicando sus conocimientos para ayudar a quitar o aliviar el dolor en la gente humilde. "Cuánta razón tuvo el Comandante en Jefe, Fidel Castro, al impulsar esta política humanitaria.Estos son sueños convertidos en realidad", recalcó.

Además de los más de 50.000 operados de la vista, otros 30.000 argentinos han sido alfabetizados con el plan Yo, sí puedo, al tiempo que unos 700 jóvenes se han graduado en Cuba, la inmensa mayoría como médicos.

Labañino y Palmeiro concluyen su visita a Argentina este lunes. Viajaron a Buenos Aires desde Montevideo, Uruguay, donde también realizaron una visita de intercambio para agradecer por el respaldo recibido en la causa de su liberación.

viernes, 8 de abril de 2016

La Academia de Ciencias de Cuba entregará un premio a la colección 'Vida y obra de Ernesto Che Guevara"

LA HABANA.- La colección documental Vida y obra de Ernesto Che Guevara será galardonada el próximo sábado en esta capital como uno de los resultados de la investigación científica 2015 de la Academia de Ciencias de Cuba (ACC).

Ese es uno de los Premios Nacionales por entregar en una ceremonia que se efectuará este sábado en el Paraninfo de la ACC, anunció a la ACN la Doctora en Ciencias Lillian Álvarez Díaz, especialista de la institución.
El Registro Internacional de Memoria del Mundo de la UNESCO inscribió en 2013 esa compilación, que contiene desde los manuscritos originales de la adolescencia y la juventud hasta el Diario de campaña en Bolivia del Guerrillero Heroico (1928-1967).
Álvarez Díaz dijo que también serán reconocidos los autores de colectivos de los restantes 84 logros correspondientes a las Ciencias Agrarias y de la Pesca, Técnicas, Naturales y Exactas, Sociales y Biomédicas, estas últimas con 24 proposiciones, la mayor de todas.
Igualmente serán otorgados los premios a la  Innovación Tecnológica y los especiales del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, los cuales salen de los evaluados por los académicos cubanos en su Pleno de marzo pasado.     
Entonces, manifestaron unánimemente su decisión de premiar la obra revolucionaria, ensayística, periodística, biográfica y personal de Ernesto Che Guevara, así como su correspondencia con diversas personas y su familia.
Incluso generó un proyecto de publicación de sus autores, del Centro de Estudios Che Guevara.
Desde su establecimiento en 1997, el Registro Memoria del Mundo tiene como objetivo proteger el patrimonio documental, y en él Cuba cuenta con otras dos obras inscriptas: la colección de la obra de José Martí y los noticieros del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos.
En su campaña guerrillera en 1965 en Zaire, actual República Democrática del Congo, Ernesto Che Guevara utilizó el seudónimo de Tatu, que significa tres en lengua Swahili, de origen bantú.