sábado, 26 de noviembre de 2016

Santiago de Cuba aguarda a Fidel Castro para iniciar su sobrevida


SANTIAGO.- Una vez más, esta ciudad se torna cómplice con Fidel Castro y aguarda hoy amorosa para darle abrigo definitivo en el cementerio de Santa Ifigenia, donde otro grande, José Martí, le acompañará en la sobrevida.

En la necrópolis, Monumento Nacional, donde son habituales los trabajos de mantenimiento y conservación, muchos intuían que uno de esos espacios cobijaría los restos mortales del líder, porque no habría otro a la altura de los merecimientos de quien dedicó su vida a la de sus compatriotas.

Por eso, sus cenizas serán inhumadas allí el próximo día 4 y entonces, los cubanos y muchos más tendrán en ese sitio sagrado a un integrante de este otro 'destacamento de refuerzo', como calificó el propio Fidel a los compañeros de guerrilla del Che Guevara, cuando sus despojos retornaron en 1997.

Para los santiagueros, escoltarlo a partir de ese domingo de diciembre será continuar abriendo puertas para ayudar a escapar a los jóvenes combatientes clandestinos perseguidos por soldados de la tiranía de Fulgencio Batista, en la década de 1950.

Será tan honroso también como auxiliar a los asaltantes al cuartel Moncada que después de la acción gloriosa del 26 de julio de 1953, comandada por el entonces novel abogado, tuvieron que buscar refugio en la ciudad ante la embestida feroz de las fuerzas del régimen.

Una mística señal deviene esta lluvia tímida y extemporánea que esta tarde moja la tristeza de tantos en la urbe, donde por estos días se preparaba la conmemoración del levantamiento armado del 30 de noviembre de 1956, fraguada bajo el liderazgo del inmenso Frank País para apoyar el desembarco del Granma.

Justamente en ese yate llegaban Fidel y otros 82 expedicionarios dos días después por las costas surorientales para iniciar en breve en la Sierra Maestra la última etapa de la insurrección armada de los cubanos en busca de su libertad.

Desde los balcones del Ayuntamiento Municipal, el primero de Enero de 1959, el Jefe del Ejército Rebelde y del Movimiento 26 de Julio anunciaba al mundo el triunfo sobre las huestes de la dictadura, y se iniciaba una nueva era de radicales transformaciones para el bien de la sociedad.

En estos casi 60 años en numerosas ocasiones volvió Fidel a esta ciudad para evocar significativos acontecimientos históricos y refrendar el compromiso con el futuro socialista. Uno de esos encuentros multitudinarios tuvo lugar, durante una lluviosa madrugada, en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo.

Allí, el próximo sábado 3, nuevamente los santiagueros acudirán a su encuentro para ratificarle que aquí, como expresó él en una frase antológica, le seguirá esperando la victoria.

Honran a Fidel Castro frente a la Embajada cubana en Berlín

BERLÍN.- Representantes políticos y activistas del movimiento de solidaridad con Cuba en Alemania expresaron hoy su pesar por la muerte del líder histórico, Fidel Castro. 

Mientras, los partidos de Gobierno ni las autoridades alemanas se han pronunciado por la triste noticia, que llegó a Alemania en las primeras horas de la mañana. El Partido de la Izquierda publicó este sábado sus condolencias al pueblo y gobierno cubanos.

'Fue la convicción de Fidel Castro que un mundo mejor sin explotación y opresión es posible', comentaron los presidentes de la bancada socialista en el parlamento alemán, Sahra Wagenknecht y Dietmar Bartsch.

Recordaron que 'muchos jóvenes fueron inspirados por el entusiasmo de la Revolución Cubana que se defendió exitosamente contra el imperialismo estadounidense predominante'.

'A pesar de que no todos los planes han sido realizados, queda claro que la liberación del imperialismo sigue siendo la condición necesaria para la emancipación y la liberación del hombre', manifestaron.

Por su parte, el socialdemócrata alemán y presidente de la eurocámara en Bruselas, Martin Schulz reconoció que 'Fidel Castro marcó Cuba, América Latina y la política global'.

Con su fallecimiento se cierra un capítulo de historia, agregó Schulz: 'La Unión Europea está con el pueblo cubano mirando al futuro.'

Mientras, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, calificó a Fidel Castro de 'una de las figuras históricas del siglo XX y la personificación de la Revolución Cubana'.

'Con su fallecimiento, el mundo perdió un hombre que fue una héroe para muchos', añadió el democristiano Juncker: 'Ha cambiado el destino de su país y ha tenido influencia también fuera de Cuba.'

Juncker expresó sus condolencias 'para el presidente cubano, Raúl Castro, su familia y el pueblo de Cuba'.

A la par, el movimiento de solidaridad con Cuba en Alemania lloró la muerte de Fidel Castro.

'Seguiremos el ejemplo de Fidel, acompañando a Cuba en su desarrollo autodeterminado y socialista', dice un comunicado de la red de Solidaridad con Cuba, una alianza de más que 40 grupos a nivel nacional.

Los amigos de Cuba en Alemania convocaron a una reunión frente a la embajada cubana en Berlín.

Hasta la noche, cientos de personas visitaron la sede diplomática, depositando flores y mensajes de solidaridad.

En París, una multitud rinde emotivo homenaje a Fidel Castro

PARÍS.- Entre las luces y el frío de la noche en París, el grito de ¡Viva Fidel! resonó hoy a orillas del río Sena, donde cientos de personas conmovidas rindieron homenaje al líder de la Revolución cubana. 

La cita fue al pie de estatua de Simón Bolívar, en el puente Alexander III, lugar especial para los latinoamericanos que quedó colmado de flores, velas, banderas cubanas y sentidos mensajes por el fallecimiento de Fidel Castro.

'Hasta siempre, Comandante', afirmaron muchos de los que se reunieron espontáneamente para honrar al que consideraron un héroe de los pueblos del mundo.

La partida de Fidel 'nos lleva a pensar una vez más que en el ejemplo de nuestros héroes podemos encontrar la energía que necesitamos para salir adelante', afirmó ante la multitud el líder izquierdista y eurodiputado Jean-Luc Melenchon.

El político francés recordó toda la lucha y la dimensión internacional de la figura de Fidel y aseveró que 'por eso nos concentramos aquí, ponemos flores, cantamos canciones y tenemos el corazón roto'.

Al referirse a la ola de gobiernos progresistas de América Latina, Melenchon demandó, en español: 'De donde salió ese fuego, si no de Cuba'.

Asimismo resaltó el aporte de la isla caribeña, bajo el mando de su Comandante, a innumerables pueblos en el planeta.

'Cuba siempre presente, al llamado de Fidel, cada vez que hay un temblor de tierra, un huracán, un tornado, ¿quiénes son los primeros en llegar? ¡Los médicos cubanos!', exclamó entre cerrados aplausos de los asistentes.

El presidente de la asociación de Solidaridad Francia-Cuba, Didier Philippe, sostuvo que resultaba imposible no asistir al homenaje tratándose del líder de la Revolución cubana, 'un hombre con tantos valores, que hizo tantas cosas'.

Por su parte, Frabrice Leclerc aseguró estar presente porque 'es mi manera de hacerle un homenaje a Fidel por lo que representa como figura histórica para Cuba y el mundo entero'.

Tras conocerse la noticia del fallecimiento del líder cubano, múltiples han sido las muestras de tristeza y homenaje expresadas en Francia, desde las principales autoridades del país hasta ciudadanos que declararon su admiración por el legado de Fidel Castro.

El Fidel que conocí / Ignacio Ramonet *

Fidel ha muerto, pero es inmortal. Pocos hombres conocieron la gloria de entrar vivos en la leyenda y en la historia. Fidel es uno de ellos. Perteneció a esa generación de insurgentes míticos -Nelson Mandela, Patrice Lumumba, Amilcar Cabral, Che Guevara, Camilo Torres, Turcios Lima, Ahmed Ben Barka- que, persiguiendo un ideal de justicia, se lanzaron, en los años 1950 a la acción política con la ambición y la esperanza de cambiar un mundo de desigualdades y de discriminaciones, marcado por el comienzo de la guerra fría entre la Unión Soviética y Estados Unidos. 

En aquella época, en más de la mitad del planeta, en Vietnam, en Argelia, en Guinea-Bissau, los pueblos oprimidos se sublevaban. La Humanidad aún estaba entonces, en gran parte, sometida a la infamia de la colonización.

Casi toda África y buena porción de Asia se encontraban todavía dominadas, avasalladas por los viejos imperios occidentales. Mientras las naciones de América Latina, independientes en teoría desde hacía siglo y medio, seguían explotadas por privilegiadas minorías, sometidas a la discriminación social y étnica, y a menudo marcadas por dictaduras cruentas, amparadas por Washington.

Fidel soportó la embestida de nada menos que diez presidentes estadounidenses (Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush padre, Clinton y Bush hijo). Tuvo relaciones con los principales líderes que marcaron el mundo después de la Segunda Guerra mundial (Nehru, Nasser, Tito, Krushov, Olaf Palme, Ben Bella, Boumediene, Arafat, Indira Gandhi, Salvador Allende, Brezhnev, Gorbachov, François Mitterrand, Juan Pablo II, el rey Juan Carlos, etc.). Y conoció a algunos de los principales intelectuales y artistas de su tiempo (Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Arthur Miller, Pablo Neruda, Jorge Amado, Rafael Alberti, Guayasamín, Cartier-Bresson, José Saramago, Gabriel García Márquez, Eduardo Galeano, Noam Chomsky, etc.).

Bajo su dirección, su pequeño país (100.000 km2, once millones de habitantes) pudo conducir una política de gran potencia a escala mundial, echando hasta un pulso con Estados Unidos cuyos dirigentes no consiguieron derribarlo, ni eliminarlo, ni siquiera modificar el rumbo de la Revolución cubana. Y finalmente, en diciembre de 2014, tuvieron que admitir el fracaso de sus políticas anticubanas, su derrota diplomática e iniciar un proceso de normalización que implicaba el respeto del sistema político cubano.

En octubre de 1962, la Tercera Guerra Mundial estuvo a punto de estallar a causa de la actitud del gobierno de Estados Unidos que protestaba contra la instalación de misiles nucleares soviéticos en Cuba, cuya función era, sobre todo, impedir otro desembarco militar como el de Playa Girón (bahía de Cochinos) u otro directamente realizado por las fuerzas armadas estadounidenses para derrocar a la revolución cubana.

Desde hace más de 50 años, Washington (a pesar del restablecimiento de relaciones diplomáticas) le impone a Cuba un devastador embargo comercial -reforzado en los años 1990 por las leyes Helms-Burton y Torricelli- que obstaculiza su desarrollo económico normal. Con consecuencias trágicas para sus habitantes.

Washington sigue conduciendo además una guerra ideológica y mediática permanente contra La Habana a través de las potentes Radio 'Martí' y TV 'Martí', instaladas en La Florida para inundar a Cuba de propaganda como en los peores tiempos de la guerra fría.

Por otra parte, varias organizaciones terroristas -Alpha 66 y Omega 7- hostiles al régimen cubano-, tienen su sede en La Florida donde poseen campos de entrenamiento, y desde donde enviaron regularmente, con la complicidad pasiva de las autoridades estadounidenses, comandos armados para cometer atentados. Cuba es uno de los países que más víctimas ha tenido (unos 3 500 muertos) y que más ha sufrido del terrorismo en los últimos 60 años.

Ante tanto y tan permanente ataque, las autoridades cubanas han preconizado, en el ámbito interior, la unión a ultranza. Y han aplicado a su manera el viejo lema de San Ignacio de Loyola: 'En una fortaleza asediada, toda disidencia es traición.' Pero nunca hubo, hasta la muerte de Fidel, ningún culto de la personalidad. Ni retrato oficial, ni estatua, ni sello, ni moneda, ni calle, ni edificio, ni monumento con el nombre o la figura de Fidel, ni de ninguno de los líderes vivos de la Revolución.

Cuba, pequeño país apegado a su soberanía, obtuvo bajo la dirección de Fidel Castro, a pesar del hostigamiento exterior permanente, resultados excepcionales en materia de desarrollo humano: abolición del racismo, emancipación de la mujer, erradicación del analfabetismo, reducción drástica de la mortalidad infantil, elevación del nivel cultural general... En cuestión de educación, de salud, de investigación médica y de deporte, Cuba ha obtenido niveles que la sitúan en el grupo de naciones más eficientes.

Su diplomacia sigue siendo una de las más activas del mundo. La Habana, en los años 1960 y 1970, apoyó el combate de las guerrillas en muchos países de América Central (El Salvador, Guatemala, Nicaragua) y del Sur (Colombia, Venezuela, Bolivia, Argentina). Las fuerzas armadas cubanas han participado en campañas militares de gran envergadura, en particular en las guerras de Etiopia y de Angola. Su intervención en este último país se tradujo por la derrota de las divisiones de élite de la Republica de África del Sur, lo cual aceleró de manera indiscutible la caída del régimen racista del apartheid.

La Revolución cubana, de la cual Fidel Castro era el inspirador, el teórico y el líder, sigue siendo hoy, gracias a sus éxitos y a pesar de sus carencias, una referencia importante para millones de desheredados del planeta. Aquí o allá, en América Latina y en otras partes del mundo, mujeres y hombres protestan, luchan y a veces mueren para intentar establecer regímenes inspirados por el modelo cubano.

La caída del muro de Berlín en 1989, la desaparición de la Unión Soviética en 1991 y el fracaso histórico del socialismo de Estado no modificaron el sueño de Fidel Castro de instaurar en Cuba una sociedad de nuevo tipo, más justa, más sana, mejor educada, sin privatizaciones ni discriminaciones de ningún tipo, y con una cultura global total.

Hasta la víspera de su fallecimiento, a los 90 años, seguía movilizado en defensa de la ecología y del medio ambiente, y contra la globalización neoliberal, seguía en la trinchera, en primera línea, conduciendo la batalla por las ideas en las que creía y a las cuales nada ni nadie le hizo renunciar.

En el panteón mundial consagrado a aquellos que con más empeño lucharon por la justicia social y que más solidaridad derrocharon en favor de los oprimidos de la Tierra, Fidel Castro -les guste, o no, a sus detractores- tiene un lugar reservado.

Lo conocí en 1975 y conversé con él en múltiples ocasiones, pero, durante mucho tiempo, en circunstancias siempre muy profesionales y muy precisas, con ocasión de reportajes en la isla o la participación en algún congreso o algún evento. Cuando decidimos hacer el libro 'Fidel Castro. Biografía a dos voces' (o 'Cien horas con Fidel'), me invitó a acompañarlo durante días en diversos recorridos. Tanto por Cuba (Santiago, Holguín, La Habana) como por el extranjero (Ecuador).

En coche, en avión, caminando, almorzando o cenando, conversamos largo. Sin grabadora. De todos los temas posibles, de las noticias del día, de sus experiencias pasadas y de sus preocupaciones presentes. Que yo reconstruía luego, de memoria, en mis cuadernos. Luego, durante tres años, nos vimos muy frecuentemente, al menos varios días, una vez por trimestre.

Descubrí así un Fidel íntimo. Casi tímido. Muy educado. Escuchando con atención a cada interlocutor. Siempre atento a los demás, y en particular a sus colaboradores. Nunca le oí una palabra más alta que la otra. Nunca una orden. Con modales y gestos de una cortesía de antaño. Todo un caballero. Con un alto sentido del pundonor. Que vive, por lo que pude apreciar, de manera espartana. Mobiliario austero, comida sana y frugal. Modo de vida de monje-soldado.

Su jornada de trabajo se solía terminar a las seis o las siete de la madrugada, cuando despuntaba el día. Más de una vez interrumpió nuestra conversación a las dos o las tres de la madrugada porque aún debía participar en unas 'reuniones importantes'... Dormía sólo cuatro horas, más, de vez en cuando, una o dos horas en cualquier momento del día.

Pero era también un gran madrugador. E incansable. Viajes, desplazamientos, reuniones se encadenaban sin tregua. A un ritmo insólito. Sus asistentes - todos jóvenes y brillantes de unos 30 años - estaban, al final del día, exhaustos. Se dormían de pie. Agotados. Incapaces de seguir el ritmo de ese infatigable gigante.

Fidel reclamaba notas, informes, cables, noticias, estadísticas, resúmenes de emisiones de televisión o de radio, llamadas telefónicas... No paraba de pensar, de cavilar. Siempre alerta, siempre en acción, siempre a la cabeza de un pequeño Estado mayor -el que constituían sus asistentes y ayudantes- librando una batalla nueva. Siempre con ideas. Pensando lo impensable. Imaginando lo inimaginable. Con un atrevimiento mental espectacular.

Una vez definido un proyecto, ningún obstáculo lo detenía. Su realización iba de sí. 'La intendencia seguirá', decía Napoleón. Fidel igual. Su entusiasmo arrastraba la adhesión. Levantaba las voluntades. Como un fenómeno casi de magia, se veían las ideas materializarse, hacerse hechos palpables, cosas, acontecimientos.

Su capacidad retórica, tantas veces descrita, era prodigiosa. Fenomenal. No hablo de sus discursos públicos, bien conocidos, sino de una simple conversación de sobremesa. Fidel era un torrente de palabras. Una avalancha que acompañaba la prodigiosa gestualidad de sus finas manos.

La gustaba la precisión, la exactitud, la puntualidad. Con él, nada de aproximaciones. Una memoria portentosa, de una precisión insólita. Apabullante. Tan rica que hasta parecía a veces impedirle pensar de manera sintética. Su pensamiento era arborescente. Todo se encadenaba. Todo tenía que ver con todo. Digresiones constantes. Paréntesis permanentes.

El desarrollo de un tema le conducía, por asociación, por recuerdo de tal detalle, de tal situación o de tal personaje, a evocar un tema paralelo, y otro, y otro, y otro, alejándose así del tema central. A tal punto que el interlocutor temía, un instante, que hubiese perdido el hilo. Pero desandaba luego lo andado, y volvía a retomar, con sorprendente soltura, la idea principal.

En ningún momento, a lo largo de más de cien horas de conversaciones, Fidel puso un límite cualquiera a las cuestiones a abordar. Como intelectual que era, y de un calibre considerable, no le temía al debate. Al contrario, lo requería, lo estimulaba. Siempre dispuesto a litigar con quien sea. Con mucho respeto hacia el otro. Con mucho cuidado. Y era un discutidor y un polemista temible. Con argumentos a espuertas. A quien solo repugnaban la mala fe y el odio.

(*) Director de 'Le Monde diplomatique en español',
autor de Fidel Castro: biografía a dos voces.

"Fidel se adelantó en el mundo para todo", dice Hebe de Bonafini

BUENOS AIRES.- Las lágrimas de Hebe de Bonafini, la presidenta de la asociación argentina Madres de Plaza de Mayo, corren hoy por sus mejillas y casi no puede hablar, llora por el amigo, el líder, guerrillero, por Fidel Castro. 

Siento mucha angustia no porque uno piense que las personas son inmortales, pero es muy difícil porque el estaba presente en todo y para todo, dijo la activista social.

Bonafini contiene la respiración, se le quiebra la voz cuando se le pregunta por la triste noticia y se seca las lágrimas para poder responder.

'Era un hombre que se adelantó en el mundo para todo. Uno cree que está preparado para esos golpes pero cuando sucede se da cuenta que no es así, son dolores muy profundos, te van sacando pedazos que después no se recuperan'.

Al recordar su primer encuentro con el líder de la Revolución cubana, fallecido la víspera a los 90 años, la presidenta de las Madres recordó que se conocieron en un encuentro formal en el que estuvo acompañado por Vilma Espín.

Recordó varias anécdotas como cuando la vio en la Cumbre de Mar del Plata, en esa ocasión ella vestía un poncho. Me dijo que nunca me había visto con ese vestido y le contesté que en Cuba no podía llevarlo, pues allá no hace el frío de aquí.

También lo vi cuando la toma de posesión del expresidente brasileño Luis Inacio Lula Da Silva. Rompió el protocolo para acercarse a mí y preguntarme por mi madre, que había sido operada. Esas cosas lo hacían aún más grande, confesó la activista argentina.

Extrañaré todo, lo que le daba a su pueblo, como era con su gente, sus palabras, resaltó Bonafini, quien también recordó aquel momento irrepetible cuando Fidel visitó Buenos Aires en mayo de 2003 y ofreció un discurso en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

La gente comenzó a entrar por las ventanas para ver a Fidel, corrían por todos lados, era una locura, fue muy emotivo, rememoró.

La activista social resaltó la fuerza que 'el Comandante en Jefe de los cubanos le dio a la Revolución, a los revolucionarios' y cómo hoy sus ideas están presentes en la perseverancia, la lealtad, la solidaridad, toda su vida, dijo, es un ejemplo.

Hebe conserva varias fotos que se tomaron juntos en diversas partes en un lugar especial de la casa de las Madres, donde atesora en las paredes un regalo muy especial: las tarjetas de Navidad firmadas por Fidel, que cada año les mandó.

Hasta siempre Fidel, publicó Bonafini en nombre de las Madres en un video difundido en internet. Los indispensables nunca mueren.

Grupos de solidaridad en vigilia frente a embajada de Cuba en EE.UU.

WASHINGTON.- Grupos de solidaridad con Cuba se reunieron hoy frente a la embajada de la isla en esta capital, para expresar sus condolencias por el fallecimiento del líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro. 

Según la periodista brasileña Aline Piva, presente en la vigilia, los manifestantes se congregaron frente a la sede diplomática cubana de forma espontánea, para recordar la memoria del líder revolucionario fallecido la víspera en La Habana, a los 90 años.

Los participantes en la vigilia colocaron velas encendidas en la acera, y en la verja de la embajada colgaron un cartel que dice: 'Fidel vivirá en nuestros corazones y en el corazón de los pueblos del mundo', con el logo del Frente Farabundo Martí (FMLN) de El Salvador.

También interpretaron canciones alegóricas al legendario comandante cubano y leyeron textos de solidaridad con Cuba.

Varios integrantes de grupos anticubanos intentaron entorpecer la vigilia, pero fueron retirados por la Policía que protege la embajada en Washington.

La noticia de la muerte del comandante Fidel Castro conmocionó a buena parte de la opinión pública internacional, y son miles los mensajes de solidaridad con Cuba que se reciben de todas partes del mundo.

Banderas ondean en Obelisco porteño en honor a Fidel Castro

BUENOS AIRES.- Jóvenes de varios movimientos sociales argentinos se concentraron hoy en el emblemático Obelisco porteño en una emotiva velada para despedir a Fidel Castro, el Comandante en Jefe de los cubanos. 

Las banderas de Cuba y Argentina se funden en una sola, en un mismo abrazo solidario, para agradecer al líder revolucionario con cánticos y consignas de lucha y resistencia.

Jóvenes e incluso madres con bebé bien pequeños llegaron hasta el Obelisco para despedir a un grande de todos los tiempos.

Estamos aquí la militancia de la Argentina rebelde, combativa, guevarista, para decir adiós a nuestro comandante Fidel, declaró Mafalda Sánchez, miembro del movimiento popular La Dignidad.

La joven militante enfatizó que ha sido un año muy difícil para todo el continente y la muerte de Fidel Castro es una noticia muy triste. Pero como al Che, lo llevaremos en nuestra lucha diaria, en nuestras banderas, significó.

Para Sánchez el futuro hoy es seguir perseverando en la lucha de manera organizada, sobre todo en nuestro país, porque, dijo, cada vez vemos más hambre en los barrios, más pobreza.

De forma espontánea y sentida, los argentinos depositan hoy flores y mensajes en la entrada de la embajada de Cuba en esta capital para rendir homenaje a ese gran líder latinoamericano: Fidel Castro.

Familias enteras, niños, algunos de ellos cubanos residentes en este país, hacen una especie de vigilia en la entrada de la sede diplomática mientras transeúntes que pasan en sus autos gritan consignas como Grande Fidel, Viva Cuba.

El deceso la víspera del líder de la Revolución cubana ha causado gran conmoción en esta nación suramericana que él siempre quiso tanto, la patria de su gran amigo y uno de sus grandes compañeros de lucha e ideales Ernesto Che Guevara.

Momentos conmovedores se viven en las inmediaciones de la embajada de la isla en Buenos Aires como sucede también en otras partes del mundo.

Hasta allí llegó, entre tantas personas que comenzaron a desfilar desde la madrugada, una joven pareja con sus dos niños, a los que se les veía el rostro bastante afligido. En las rejas de la embajada dejaron una rosa roja y un Hasta la victoria siempre, Fidel.

Querídismo Fidel, fuiste, y serás el referente eterno de los pueblos dignos, gracias, se puede leer en otro de los carteles y notas.

Lo que somos se lo debemos a él, quien nos dio dignidad y educación, declaró emocionado Nicolás Otero, un cubano residente en esta nación austral hace 24 años, quien viajó desde Rosario para rendirle tributo y que aún no sale del impacto de la noticia. Ha sido un golpe muy grande, murió por la ley de la vida pero con las botas puestas, expresó.

Fidel, dijo, fue el líder del siglo XX que hizo que un pueblo tuviera igualdad, equidad social y que el pueblo gozara de un proyecto de estado donde todos se beneficiaran y que logramos un respeto a nivel mundial gracias a ese proyecto, sostuvo por su parte Martin Gustavo, otro cubano residente en esta nación hace más de dos décadas.

Cuba y la otra revolución del Papa Francisco / Pedro Ontoso *

Después de varias décadas de Guerra Fría, Estados Unidos y Cuba han emprendido un histórico deshielo cuyo punto culminante fue la visita oficial de Barack Obama a la isla el pasado marzo y que se verá sometido a una prueba de fuego con el acceso a la Casa Blanca de Donald Trump. Una situación que, en gran manera, ha sido posible gracias a los buenos oficios diplomáticos de la Iglesia y, más recientemente, al impulso del Papa jesuita Francisco. El proceso arrancó mucho antes del inicio de su pontificado, pero resulta evidente que, al ser latinoamericano, Jorge Mario Bergoglio tiene más sensibilidad en esta cuestión.

 'No se puede aislar a Cuba' es una premisa del Vaticano, que, al mismo tiempo que clama contra el embargo, presiona para una mayor libertad en la isla. El pontifice argentino, además, habla un lenguaje con mucho acento social, lo que no desentona ante un régimen comunista como el de los Castro. Ese acento se ha mantenido en el intercambio de regalos: el Papa le ofreció una medalla de san Martín de Tours, un oficial romano del siglo IV que compartió su abrigo con un mendigo, mientras que el presidente de Cuba le entregó un cuadro del pintor Kcho, inspirado en los inmigrantes que llegan a Lampedusa. Significativos.

La visita de Raúl Castro al Varicano en mayo del pasado año visualizó esa buena sintonía entre la Santa Sede y el Gobierno cubano. El presidente reconopció la autoridad moral del Papa, como también lo hizo Barack Obama, e incluso realizó una sorprendente declaración de conversión, bromas aparte: "Leo los discursos del Papa todos los días. Si Francisco sigue hablando así volveré a rezar y volveré a la Iglesia católica", señaló, en una figura discursiva que ha sido recogida en todos los titulares del planeta mediático. Hace tiempo que Cuba abandonó aquella máxima marxista de que 'la religión es el opio del pueblo' y abrió las filas del partido único a la presencia de cristianos, muy comprometidos, por cierto, en los escenarios de América Latina frente a las dictaduras y en defensa de los derechos.
 
¿Queda un poso cristiano en los hermanos Castro, educados en un colegio jesuita? Sobre la supuesta conversión de Fidel Castro se ha avivado una leyenda, alimentada en 2006 por su hija, cuando cayó gravemente enfermo. "Se ha acercado a la religión. No se si tiene miedo de morir, pero estoy convencida de que hoy está más interesado en la suerte de su alma que en el futuro de Cuba", declaró Alina Fernández, huida en 1993. El comandante fue educado por los jesuitas y en su formación tuvo mucha influencia el religioso leonés Armando Llorente. Luego sería expulsado de la isla en 1961 cuando se agravaron las tensiones entre la jerarquía católica y un régimen que se declaró marxista-leninista. Aquel año fueron expulsados 131 sacerdotes a bordo del buque español 'Covadonga', y luego salieron otros 470. De los 800 curas censados solo quedaron en activo unos 200.

En esa época surgió la leyenda de la excomunión de Fidel Castro, atribuida a Juan XXIII, que habría ratificado el decreto publicado en 1949 por Pío XII. Andrea Tornielli, prestigioso vaticanista de 'La Stampa', calificó la historia como una distorsión montada tras unas declaraciones de monseñor Dino Staffa, un experto canonista. El arzobispo señaló en 1962, en plena ofensiva del régimen de Castro contra la Iglesia, que el líder comunista debía considerarse excomulgado según el Código de Derecho Canónico por su violencia contra los obispos. No habría habido, por tanto, un decreto de excomunión verdadera, sino la consideración de un especialista. Tornielli asegura que hubo presiones para que el Papa Roncalli se pronunciara en público y excomulgara al comandante cubano, pero el pontífice no accedió "para no empeorar la situación".

La Santa Sede y Cuba mantienen relaciones diplomáticas desde el 7 de junio de 1935, aunque desde 1898 había representantes pontificios en la isla. Nunca hubo una ruptura total del diálogo y a partir de 1986, con ocasión del I Encuentro Nacional Eclesial Cubano, la relación tomó otro rumbo. Unos meses antes se publicó el libro 'Fidel y la Religión', que recoge 23 horas de conversación con el fraile brasileño Frei Betto, exponente de la Teología de la Liberación, que también asesoró a Lula en el programa 'Pobreza cero'. Del libro del dominico, al que también se ha referido ahora Raúl Castro, se vendieron más de un millón de ejemplares en todo el mundo. En el texto se hablaba de la revolución cubana como "una obra evangélica".

Uno de los artífices de la recuperación del buen tono a finales de los ochenta fue el cardenal vascofrancés Roger Etchegaray, de Ezpelette, presidente entonces de Justicia y Paz, y acreditado 'apagafuegos' del Vaticano en escenarios difíciles. En 1991 el Partido Comunista cubano aprobó la entrada de católicos en sus filas. El punto culminante de este acercamiento se produjo en noviembre de 1996 con el histórico mano a mano en el Vaticano en el primer encuentro entre Juan Pablo II y Fidel Castro. El Papa polaco, muy combativo contra el marxismo, realizó un histórico viaje a La Habana en 1998, el primero de un Papa a Cuba, en el que pronunció su famoso mensaje "que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba".

Luego ha habido un goteo de gestos que han ido fortaleciendo unas relaciones cada vez más distendidas. En 2010 se inició el proceso que culminó con la excarcelación de presos políticos del llamado Grupo de los 75, una iniciativa acompañada por España de la mano del ministro de Exteriores de entonces, Miguel Ángel Moratinos. En 2012 Benedicto XVI se convertía en el segundo Papa que viajaba Cuba, donde defendió una ampliación de las libertades, reclamó más espacios para la Iglesia y criticó el bloqueo de EE UU. El Gobierno cubano restituyó las festividades de Navidad y Viernes Santo, que las había eliminado del calendario.

Una figura clave en el proceso ha sido el cardenal Jaime Ortega, que ha actuado con habilidad para mantener abierto el diálogo sin dejar a un lado la firmeza democrática. Así lo ha reconocido el presidente francés, el socialista Francois Hollande, que se reunió con el arzobispo el pasado lunes en La Habana para imponerle la Legión de Honor. Y es que, en realidad, la Iglesia ha jugado un papel político de primer orden. El cardenal y el inquilino del Elíseo abogan por el levantamiento del embargo, vigente desde 1962, y esperan que Obama salve los obstáculos parlamentarios para darle carpetazo. Sobre los derechos humanos, Hollande ha sido más prudente, aunque supone todo un avance que el propio Raúl Castro, reconociera durante su visita al Vaticano los "errores" del régimen en este campo.


(*) Periodista y politólogo español

Peña Nieto: «Fidel Castro fue un amigo de México»

MÉXICO.- El presidente de México, Enrique Peña Nieto, lamentó la muerte del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro. "Fidel Castro fue un amigo de México, promotor de una relación bilateral basada en el respeto, el diálogo y la solidaridad", escribió el mandatario mexicano en su cuenta de Twitter.

Bajo el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó México durante siete décadas hasta el 2000, México fue el único país latinoamericano que resistió las presiones de Estados Unidos y preservó los lazos diplomáticos con Cuba en los años 60, manteniendo cordiales relaciones con el gobierno de Fidel Castro.

Sin embargo las relaciones de México con La Habana tuvieron su momento más tenso bajo el gobierno conservador de Vicente Fox (2000-2006). Incluso en mayo de 2004 ambos gobiernos retiraron a sus embajadores durante unos meses.
La controversia tuvo su origen en el incidente conocido como el "comes y te vas", cuando el entonces presidente mexicano pidió a Fidel Castro retirarse de una cumbre de la ONU en la ciudad mexicana de Monterrey antes de que llegara George W. Bush, entonces presidente de Estados Unidos.
En 2012, las relaciones salieron del congelador cuando el sucesor de Fox y correligionario del Partido Acción Nacional (PAN) Felipe Calderón visitó la isla. Con el regreso del PRI al poder con Peña Nieto y con Raúl Castro gobernando la isla, las relaciones mejoraron nuevamente.

Gorbachov despide al líder que «fortaleció» a Cuba

MOSCÚ.- El expresidente soviético Mijaíl Gorbachov rindió homenaje este sábado al desaparecido padre de la revolución cubana Fidel Castro, quien "fortaleció" su país y "resistió" al bloqueo estadounidense.

"Fidel resistió y fortaleció su país durante el bloqueo estadounidense más duro, cuando había una presión colosal sobre él y aún así sacó su país de ese bloqueo hacia un camino de desarrollo independiente", declaró Gorbachov, citado por la agencia de prensa rusa Interfax. "En los últimos años, incluso cuando Fidel Castro ya no estaba formalmente en el poder, su papel en el fortalecimiento del país fue enorme".

Gorbachov agregó que Castro será recordado como un "político prominente" que consiguió dejar "una huella profunda en la historia de la Humanidad".
Las relaciones entre Moscú y La Habana se resintieron tras el desmorronamiento de la Unión Soviética y la supresión de la ayuda financiera, que supuso un duro golpe para la economía de la isla.