lunes, 28 de noviembre de 2016

La avenida Patria, en Santiago de Cuba, acogerá último recorrido de Fidel

SANTIAGO.- La Avenida Patria será la senda que transitarán los restos mortales de Fidel Castro en su último recorrido por esta ciudad, a la cual amó entrañablemente por tantas conspiraciones juntos en pos de la libertad. 
 
Esa moderna vía, construida al calor de los 500 años de la villa en julio del 2015, enlaza a la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, edificada en homenaje a uno de los mayores guerreros de las gestas independentistas del siglo XIX, con el cementerio de Santa Ifigenia, donde descansa José Martí, el Héroe Nacional.

'La Patria ante todo' es la frase del también llamado Titán de Bronce que abre esa senda de unos tres kilómetros, cuyo remate, en la rotonda situada en las inmediaciones de la necrópolis, es una valla donde puede leerse 'Patria es humanidad', pronunciada por el Apóstol cubano.

Ese enorme simbolismo entre dos sitios sagrados de Cuba es uno de los tantos que vibran ahora mismo en cualquier rincón de esta geografía desde que al final de la noche del viernes 25 se supo la infausta noticia de la pérdida física del Comandante en Jefe.

Tras la llegada de las cenizas en un recorrido a la inversa del realizado por la caravana de la libertad en enero de 1959, el recibimiento desde la también oriental provincia de Granma, llena igualmente de historia y heroísmo, será en la tarde del sábado tres y continuará el trayecto por puntos vitales de la urbe.

En el parque Céspedes, en pleno corazón urbano, donde el líder anunció el triunfo del Ejército Rebelde y el Movimiento 26 de Julio sobre la dictadura de Fulgencio Batista el Primero de Enero de 1959, será una de las paradas del ritual funerario.

La posta tres del antiguo cuartel Moncada, convertido en escuela tras el asalto que protagonizara el novel abogado al frente de jóvenes revolucionarios el 26 de julio de 1953, acogerá otro de los momentos emotivos de esta travesía de Fidel por la ciudad, cuya emblemática Plaza de Marte será incluida también.

A partir de las 19:00 horas del sábado, más de 300.000 santiagueros y otros orientales se congregarán para el homenaje póstumo en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, donde pernoctarán los despojos mortales del líder durante una vigilia hasta las primeras horas del domingo.

Entonces, desde ese sitio partirán los restos que escoltados por miles de santiagueros llegarán hasta el cementerio, Monumento Nacional.

Destacan la fe de Fidel en el ser humano y la justicia social

LA HABANA.- Fidel, martiano de corazón, tuvo infinita fe en los seres humanos, en la utilidad de la virtud y en la justicia social, destacó hoy el reverendo cubano Raúl Suárez en una sentida misiva.

En la carta dirigida al presidente Raúl Castro, destacó que el comandante en Jefe, fallecido el pasado viernes, sustentó su obra en valores esencialmente humanos como la solidaridad, el compromiso y la honradez.

Fue hidalgo de la esperanza y acompañó a los más desposeídos, como mismo hizo Jesús en su tiempo. Fue profeta en su tierra y creyente 'del Dios de la Vida y la Fraternidad', como dijera el Obispo brasileño Pedro Casaldáliga, resaltó Suárez en nombre de la Red de educadores y educadoras populares, y la Red ecuménica Fe por Cuba.

También manifestó su orgullo por ser parte del proyecto de luz que Fidel guió y el cual, dijo, seguirá fertilizándose con su ejemplo.

Al respecto, precisó que las iglesias cubanas comprometidas con el proyecto social cubano de soberanía popular, dan acción de gracias por la plenitud de su existencia, por la oportunidad que tuvieron de caminar a su lado, y de ser cristianas y cristianos en Revolución.

Fidel no solo entró por la puerta ancha a la historia, también a esa nube de testigos que nos acompaña siempre en cada acción de transformación, que multiplica la vida, que salvaguarda la creación e ilumina el camino de las mujeres y hombres de bien en la siembra de semillas de libertad, concluyó.

El primer vuelo de EEUU a La Habana llega para los funerales de Castro

LA HABANA.- Con un saludo de cañón de agua, aterrizó este lunes en La Habana el primer vuelo regular de Estados Unidos en más de 50 años, en coincidencia con el tributo póstumo a Fidel Castro, el irreductible adversario de Washington.

Cuando reservaron sus boletos en Estados Unidos, los pasajeros del vuelo de American Airlines estaban lejos de imaginar que su viaje a la isla estaría marcado por la muerte de Fidel, principal antagonista de Washington, quien falleció el viernes a los 90 años.
"No me lo imaginé, me tomó por sorpresa", pero "son cosas naturales, todo lo que nace muere", declaró el cubano-americano Simón Rodríguez a su llegada a una isla que inició este lunes una semana de masivos homenajes al padre de la Revolución cubana.
Desde agosto, las aerolíneas estadounidenses han estado volando al interior de Cuba, pero el vuelo de AA es el primero que llega a la capital.
Fue otro momento clave en la historia de la aviación entre los dos países, pero esta vez no hubo música de bienvenida ni bailarinas para recibir a los viajeros al compás de los tambores.
Mientras el vuelo de AA aterrizaba en el aeropuerto internacional de La Habana, cientos de miles de cubanos, quebrados en llanto o en silencio, desfilaban por la Plaza de la Revolución en tributo a Fidel.
El homenaje no concluirá hasta el domingo cuando sus cenizas sean inhumadas en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, 960 km al este de La Habana.
"Es una experiencia de una vez en la vida", dijo a periodistas antes de tomar el vuelo en Miami la pasajera estadounidense, Priva Rhat. "Será interesante ver cómo responde la gente a su fallecimiento".
Hasta ahora, AA servía a Camagüey, Cienfuegos, Holguín, Santa Clara y Varadero. Sumando La Habana, ahora operará 13 vuelos diarios entre Cuba y Estados Unidos.
Con este nuevo tramo, "nos convertimos en la primera aerolínea estadounidense que ofrece un servicio regular a la capital cubana en más de 50 años", dijo Martha Pantín, portavoz de AA.
A partir del miércoles, la aerolínea tendrá cuatro vuelos diarios desde Miami hasta La Habana y otro desde Charlotte, en Carolina del Norte. Casi dos horas después, JetBlue envió su primer vuelo de Nueva York a La Habana y, a partir de entonces, hará este tramo diariamente.
Seguirán las aerolíneas Spirit, Frontier, Delta y Southwest, hasta completar de aquí a fin de año 110 vuelos diarios, 20 de ellos a La Habana.
JetBlue fue la aerolínea que inauguró -el 31 de agosto- el primer vuelo comercial de Estados Unidos a Cuba desde 1961. Partió desde Fort Lauderdale, al norte de Miami en Florida, y llegó a Santa Clara, en el centro de la isla.
El martes arrancarán los vuelos diarios de JetBlue desde Orlando, en Florida, y desde el 30 de noviembre partirán dos vuelos diarios -excepto los sábados- desde Fort Lauderdale a La Habana.
"Nuestro histórico primer vuelo dio inicio a una nueva era en el transporte en Cuba, y una vez más JetBlue hará historia", dijo Robin Hayes, presidente de la empresa, en un comunicado.
La inauguración de los vuelos a La Habana ocurre en momentos muy sensibles tanto en la isla como entre la comunidad cubanoestadounidense en el exilio, tras la muerte de Fidel.
Mientras Cuba decretó nueve días de duelo, los cubanos en Miami no han parado de festejar desde el viernes por la noche.
Estados Unidos y Cuba reanudaron sus nexos diplomáticos en 2015 y acordaron en febrero de este año reiniciar los vuelos diarios entre ambos países.
Desde 1979, los dos países habían estado enlazados por vuelos chárter -es decir, rentados por agencias de viajes-, que suplieron la demanda. Pero eran muy costosos.
Hasta agosto había apenas una treintena de vuelos chárter diarios, normalmente por 500 dólares o más. Los nuevos vuelos de aerolínea en cambio no sólo son más frecuentes, sino que cuestan entre 100 y 200 dólares.
El embargo de Washington aún prohíbe el turismo en Cuba, pero los estadounidenses pueden viajar dentro de otras 12 categorías. Las más utilizadas son el intercambio cultural o educativo.

Los delfines del castrismo: ¿quién será el heredero de la Revolución?

MADRID.- Con la muerte de Fidel Castro, los cubanos quedan huérfanos del que fue su líder y patriarca, además de un icono para la izquierda militante de todo el mundo; pero más allá del plano simbólico, la isla afronta ese cambio sin contratiempos, bajo la tutela de Raúl, que tiene bien trazado el rumbo a seguir. 

Por ello, más que preguntarse qué pasará con Cuba sin Fidel, la incógnita reside en quién heredará el testigo de la octogenaria generación histórica de la Revolución a partir de 2018, cuando Raúl Castro tiene previsto abandonar la presidencia del país sin que haya un sustituto claro, en su mayoría familiares, que convenza a la población.
La mayoría de las quinielas señalan como posible sucesor al único hijo varón de Raúl, Alejandro Castro Espín, responsable de los servicios de inteligencia y contrainteligencia cubanos. Este coronel de 51 años, ingeniero y máster en Relaciones Internacionales, es conocido como El Tuerto tras volver de la guerra de Angola sin un ojo, aunque no lo perdió en combate sino en un accidente en Luanda.
Alejandro se ha convertido en el asistente personal del presidente desde que su padre tomara el relevo a Fidel en 2006. Su presencia en actos políticos y visitas oficiales de Raúl Castro se ha incrementado en los últimos años, lo que ha hecho que muchos expertos le señalen como el primero en la sucesión. Alejandro estuvo presente por ejemplo en la visita de Barack Obama del pasado marzo y dirigió personalmente las negociaciones con Vladimir Putin unos meses antes.
En segundo lugar está Mariela, la hermana de Alejandro, una de los descendientes de los Castro que ha alcanzado mayor proyección pública y mediática en los últimos años al frente del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) por sus reivindicaciones en favor de los derechos de la comunidad homosexual en un país que llegó a crear campos de concentración para la población LGTBI en los primeros años de la Revolución. Sin embargo, Mariela, que también es diputada de la Asamblea Nacional del Poder Popular, nunca ha expresado una aspiración mayor que seguir al frente del Cenesex.
Mención especial merece Raúl Guillermo Rodríguez Castro, el nieto favorito de Raúl, que a sus 31 años ha sido su guardaespaldas y asistente personal durante diez años.
Su padre es otro de los favoritos del régimen cubano. El exyerno de Fidel y exmarido de su hija Deborah, el poderoso general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas también figura en las quinielas de la posible sucesión. López-Callejas tiene entre sus manos el 70% del comercio minorista en Cuba como presidente de Gaesa (Grupo de Administración de Empresas).
Fuera de la familia Castro las miradas se dirigen a varios funcionarios y militares como posibles sucesores. Uno de ellos es Miguel Díaz-Canel, primer vicepresidente del Consejo de Estado. Destaca su meteórica carrera paso a paso en el seno del Partido Comunista, convirtiéndose en el primer civil nacido en la Revolución al frente del Gobierno de la mano de Raúl Castro, lo que despertó el recelo de buena parte del Ejército y sobre todo de viejos compañeros de armas de los hermanos Castro.
Otro delfín del régimen es Bruno Rodríguez, ministro de Exteriores y miembro del Buró Político del PCC. Durante siete años ha ejercido una gran labor en el ámbito diplomático, destacando entre sus logros el restablecimiento de relaciones con EEUU y un acercamiento a la UE.
Pese a su peso político y su poder en el régimen cubano, muchos expertos consideran que los civiles Miguel Díaz-Canel y Bruno Rodríguez tendrán que enfrentarse a la resistencia del Ejército que no permitirá que uno de ellos se convierta en el sucesor de Raúl. Y es que los militares siguen siendo considerados la única institución con poder real en la isla. 

Por eso entre los posibles sucesores también se perfilan varios comandantes y generales fieles a Raúl Castro como son José Ramón Machado Ventura, número 2 del PCC; Leopoldo Cintra, Ministro de las Fuerzas Armadas; Álvaro López Miera, jefe del Estado Mayor o el comandante Ramiro Valdés.

La muerte de Castro y la presidencia de Trump, peligro inminente para el régimen / Antonio Sánchez-Gijón *

La Cuba post-Fidel sobreviene en el peor momento posible, con un nuevo presidente de los Estados Unidos crítico de la apertura a Cuba practicada por su antecesor, Barack Obama, y sin un sólo apoyo internacional al régimen que pueda ser considerado solvente. Trump calificó a Castro de dictador brutal, y es poco probable que vaya a facilitar las cosas a los sucesores de su actual sucesor, Raúl.

La po­lí­tica nor­te­ame­ri­cana sobre Cuba tiene ca­rácter de ‘Cuestión de Estado’, más allá de cual­quier con­ve­niencia o prag­ma­tismo di­plo­má­tico de Washington, cosa que Obama quizás no evaluó lo su­fi­ciente, tal como le ocu­rrió con otros en­sayos ten­ta­tivos de su po­lí­tica in­ter­na­cio­nal: en Siria por ejemplo . Por eso es pre­vi­sible que Trump guarde el dos­sier cu­bano en el con­ge­la­dor, y atienda las de­mandas que ven­drán de los sec­tores del par­tido re­pu­bli­cano sen­si­bles a las opi­niones y de­seos de los exi­liados cu­ba­nos, y la pre­vi­sible re­sis­tencia del Congreso a que la su­ce­sión a los Castro su­ponga al­guna forma de ga­ran­tías a la su­per­vi­vencia del ré­gi­men. Objetivo éste al que han es­tado de­di­cados los tí­midos in­tentos de aper­tura del ré­gimen co­mu­nista de Cuba en el plano eco­nó­mico, aunque no así en el po­lí­tico.

Está pre­visto que Raúl Castro aban­done la pre­si­dencia en 2018 y cual­quier su­cesor será ne­ce­sa­ria­mente al­guien per­te­ne­ciente a una ge­ne­ra­ción que no vivió la re­vo­lu­ción como epo­peya he­roica. Este salto ge­ne­ra­cio­nal, y tam­bién emo­cio­nal, po­dría teó­ri­ca­mente fa­ci­li­tar, des­pués de Raúl, vías de aper­tura que lleven a cam­bios sig­ni­fi­ca­tivos en la cons­ti­tu­ción del ré­gi­men. Todo de­pen­derá de la per­sona que esté al frente del apa­rato del es­tado y sus ins­tru­mentos de se­gu­ri­dad. El fu­turo li­de­razgo de­berá jus­ti­fi­car, por un lado, su ac­ción po­lí­tica sin contar con el ca­risma fi­de­lista, y por otro lo ha de hacer bajo la pre­sión de una eco­nomía que, pre­vi­si­ble­mente, pronto en­trará en otra crisis pro­funda.

El pre­vi­sible paso atrás en la aper­tura di­plo­má­tica hacia Cuba, por la pre­si­dencia de Trump, coin­ci­diría con el hun­di­miento eco­nó­mico del ré­gimen ve­ne­zo­lano, el úl­timo de la larga lista de be­ne­fac­tores de la dic­ta­dura cu­bana (categoría dis­tinta de la de va­le­do­res, de los cuales siempre hubo mu­chos más, y aún se­guirá ha­biendo pese a lo de­ses­pe­rado de su cau­sa).

Años des­pués del hun­di­miento del ré­gimen so­vié­tico, Cuba em­pezó a de­pender eco­nó­mica y fun­cio­nal­mente del ré­gimen cha­vista, lo que li­quidó la tí­mida aper­tura eco­nó­mica, prac­ti­cada por el cas­trismo sin con­vic­ción al­guna, y ahora de­pende de su su­ce­sor, Nicolás Maduro, para fac­tores vi­tales de su eco­no­mía.

La de­bi­lidad de Venezuela priva 
a Cuba de su prin­cipal sostén
Pero Maduro ya no puede prac­ticar la lar­gueza de an­taño, de­bido a que su país sufre una pro­funda crisis eco­nó­mica, con preo­cu­pantes de­ri­vadas so­cia­les. Petróleos de Venezuela, la com­pañía que siempre ha ser­vido de ubre fi­nan­ciera del ré­gi­men, re­cien­te­mente es­capó por los pelos de una po­sible sus­pen­sión de pa­gos, pero no se des­carta que acabe in­cu­rriendo. Y además se en­frenta a un largo pe­riodo de bajos pre­cios del crudo. Las arcas del te­soro están a las úl­ti­mas, lo mismo que los es­tantes de co­mer­cios, mer­cados y far­ma­cias. La crisis de su­mi­nis­tros es el factor que em­puja a an­ti­guos cha­vistas a re­con­si­derar sus leal­ta­des. Maduro se sos­tiene por mé­todos du­do­sa­mente cons­ti­tu­cio­na­les, ma­nio­brando contra la opo­si­ción, que le exige ce­le­brar un re­fe­réndum re­vo­ca­torio de su pre­si­den­cia, el cual ya cum­plió la pri­mera fase pro­ce­di­men­tal, con un re­sul­tado abru­ma­do­ra­mente con­trario a la con­ti­nua­ción de su man­dato.

Es du­doso que Venezuela pueda se­guir fi­nan­ciando Cuba con los $13.000 mi­llones anuales que le ha hecho llegar a los Castro, según es­ti­ma­ciones del ex­perto cu­bano (en el exi­lio) Carmelo Mesa-Lago, de la uni­ver­sidad de Pittsburgh. El su­mi­nistro casi gra­tuito de 100.000 ba­rriles de pe­tróleo dia­rios, desde hace años, se es­tima que en la ac­tua­lidad se ha re­du­cido a poco más de 50.000. Ese ana­lista des­cribe las po­lí­ticas eco­nó­micas del ré­gimen como un fra­caso: sin haber cum­plido el trán­sito hacia la in­dus­tria­li­za­ción, la eco­nomía cu­bana sigue de­pen­diendo de los ser­vi­cios, fun­da­men­tal­mente los apli­cados al tu­rismo y a una in­mensa ad­mi­nis­tra­ción, aunque tam­bién a la sa­ni­dad. La di­gi­ta­li­za­ción de la so­cie­dad, ade­más, está li­mi­tada por un ré­gimen de con­trol ab­so­luto de la in­for­ma­ción.

Cuba ne­ce­si­taría re­formar su po­lí­tica de con­trol de cam­bios, que vuelve irra­cional la in­ter­ac­ción entre la ac­ti­vidad mer­cantil y el con­sumo or­di­nario de los cu­ba­nos. Reformar esta po­lí­tica co­rrería el riesgo de des­truir los apa­ra­tosos me­ca­nismos para el con­trol de los pre­cios al con­su­mi­dor, lo que pro­du­ciría la desafec­ción del pú­blico. Así que, como en Venezuela, el go­bierno cu­bano se ve obli­gado a man­tener un ré­gimen eco­nó­mico ar­ti­fi­cial, que ge­nera des­abas­te­ci­miento y po­breza. Por no ha­blar de los frenos a las in­ver­siones ex­tran­jeras en el desa­rrollo de Cuba.

Incluso si el ré­gimen se atre­viera a re­formar las bases de su eco­nomía mer­can­ti­lista (o so­cia­lista, si se pre­fie­re), to­davía cho­caría con los obs­táculos puestos en el pa­sado por los go­ber­nantes del que po­dría ser, por ra­zones geo­po­lí­ti­cas, su prin­cipal mer­cado na­tu­ral, los Estados Unidos. Las con­ce­siones he­chas por Washington a La Habana desde que se res­ta­ble­cieron las re­la­ciones di­plo­má­ticas en 2014 fueron úni­ca­mente las que po­dían en­trar en las pre­rro­ga­tivas del eje­cu­tivo nor­te­ame­ri­cano. Pero es­tán, to­davía in­tac­tas, las pre­rro­ga­tivas que en esta ma­teria con­serva el Congreso.

El poder le­gis­la­tivo nor­te­ame­ri­cano im­puso en 1962 un em­bargo co­mer­cial a Cuba, por la po­lí­tica re­pre­siva del ré­gi­men, su ac­ti­vidad mi­litar ex­te­rior y su alianza con la Unión Soviética. La po­si­ción de Washington se en­du­reció en 1996, con la apro­ba­ción de la ley Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act, que es­ti­pu­laba las con­di­ciones para el le­van­ta­miento del em­bargo. Uno de ellos es ma­te­rial­mente inasu­mible por Cuba en estos mo­men­tos: la in­dem­ni­za­ción por los bienes de ciu­da­danos es­ta­dou­ni­denses ex­pro­piados por la re­vo­lu­ción.

Otros son aún más di­fí­ciles de aten­der: entre otros, la eli­mi­na­ción de al­gunos ser­vi­cios de in­te­li­gencia y se­gu­ri­dad, acu­sados de per­ma­nentes ac­ciones contra los in­tereses de los Estados Unidos, así como ase­gurar la in­de­pen­dencia ju­di­cial, la ob­ser­vancia de los de­re­chos hu­ma­nos, un ré­gimen de li­ber­tades ci­vi­les, etc. El cum­pli­miento de estos re­qui­sitos su­pon­dría que el ré­gimen acepta su au­to­eli­mi­na­ción. Raúl Castro, pre­si­dente de Cuba hasta 2018, no es el hombre para esa ‘estación’.


(*) Periodista español

Trump amenaza con romper el deshielo con Cuba

WASHINGTON.- El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado este lunes con "poner fin" con el acuerdo alcanzado entre el presidente Barack Obama y el mandatario cubano, Raúl Castro, para restablecer las relaciones entre los dos países si La Habana no está dispuesta a mejorarlo.
"Si Cuba no está dispuesta a hacer un mejor acuerdo para el pueblo cubano, los cubano-americanos y Estados Unidos en su conjunto, pondré fin al acuerdo", ha prometido en un mensaje publicado en su cuenta en Twitter.

Tras conocer la noticia de la muerte de Fidel Castro este viernes a los 90 años, Trump publicó un comunicado. "Hoy el mundo marca el fallecimiento de un dictador brutal que oprimió a su propio pueblo durante casi seis décadas. El legado de Fidel Castro es uno marcado por los pelotones de fusilamiento, el robo, el sufrimiento inimaginable, la pobreza y la negación de los derechos humanos fundamentales", sostuvo el magnate.

"Si bien Cuba sigue siendo una isla totalitaria, espero que el día de hoy sea un paso para alejarse de los horrores que se han soportado durante demasiado tiempo, y hacia un futuro en el que el maravilloso pueblo cubano viva por fin con la libertad que tanto se merecen", añadió.

"Aunque no podemos borrar las tragedias, la muertes y el dolor causados por Fidel Castro, nuestra administración hará todo lo posible para garantizar que el pueblo cubano pueda, finalmente, comenzar un viaje hacia la prosperidad y la libertad", prometió el presidente electo.

"Me uno a los muchos cubano-estadounidenses que me apoyaron tanto durante la campaña, incluyendo a los veterano de la brigada 2506", añadió, en referencia de los destacados en la fallida invasión de Bahía de Cochinos, en 1961, "con la esperanza de ver pronto algún día una Cuba libre".

El presidente electo se ha mostrado crítico con el acercamiento protagonizado por Obama hacia Cuba, después de que éste decidiera poner fin a cinco décadas de aislamiento y haya pedido encarecidamente al Congreso acabar con el embargo. 

¿Qué cambios pueden llegar a Cuba tras morir Fidel Castro?

LA HABANA.- ¿Qué pasará en Cuba tras la muerte de Fidel Castro?, ¿variará la política de Raúl Castro?, ¿es posible el 'castrismo' más allá de la muerte de su líder? Preguntas como estas y otras similares están ahora en la mente de todos tras conocerse el fallecimiento del líder cubano.

Aunque Fidel Castro había dejado formalmente la Presidencia del país en manos de su hermano Raúl hace ya diez años, obviamente su fallecimiento marca un punto de inflexión que puede tener importantes repercusiones en el 'régimen' y en el sistema político y social cubano.
Varios aspectos deben considerarse para tratar de aventurar qué puede pasar. Por un lado, Cuba no es desde hace tiempo objetivo principal de crítica de los países más influyentes a nivel internacional. Es más, la reanudación de relaciones con Estados Unidos, hace ahora casi dos años, y el "histórico" viaje oficial del presidente Obama a la isla en marzo, no han hecho sino rebajar todavía más el nivel de protesta internacional hacia el régimen cubano.
Tras más de medio siglo rotas, la reanudación de relaciones oficiales con Estados Unidos y el gradual levantamiento del embargo ha supuesto un espaldarazo para el régimen castrista que internamente lo ha vendido como "una gran victoria ante el gigante imperialista".
Lo cierto es que hoy, y sobre todo una vez suavizadas las relaciones con Estados Unidos, ni para Rusia, China, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Canadá e Italia, Cuba representa una gran problema ni está en la primera línea de sus críticas . Unos aprueban su régimen, otros lo ven con cierta simpatía, nostalgia y romanticismo y los demás, no aprobándolo, lo dejan estar ya que no forma parte de sus problemas principales.
Tanto es así que este año 2016 mandatarios de cinco de los países más importantes del mundo han visitado Cuba o mantenido contacto directo y oficial con los Castro. Al histórico viaje del presidente de Estados Unidos, Barak Obama, a la isla en marzo, hemos de sumar las recientes visitas que han realizado a Cuba, para mantener contacto directo y oficial con el 'régimen', el primer ministro de China, Li Keqiang; el de Japón, Shinzo Abe y este mismo mes el de Canadá, Justin Trudeau.
Además, el presidente Raúl Castro visitó en Francia a su homólogo francés, François Hollande, devolviendo de este modo la "histórica" visita que el presidente francés había realizado a Cuba en mayo del año pasado. Es de destacar que este fue el primer viaje oficial, y único hasta el momento, de Raúl Castro a Europa en sus diez años al frente del país.
La incógnita de Trump
No obstante, la reciente victoria del candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, y su toma de posesión en enero del próximo año suponen una incógnita en este sentido. La variación de la política de acercamiento iniciada hace ahora dos años por el presidente saliente Obama y la hostilidad que el nuevo inquilino de la Casa Blanca tengan y muestren hacia el régimen cubano, marcarán en buena medida el volumen de crítica internacional que Raúl Castro recibirá y, en función de cuál sea, pondrá a prueba su control sobre el país su capacidad de resistencia.
Sin duda a ello contribuirá la presión que los exiliados y disidentes cubanos residentes en Estados Unidos, principalmente en Florida -estado donde Trump resultó finalmente vencedor_ ejerzan sobre la nueva administración estadounidense. Buena parte de ellos ven en la muerte de Fidel Castro una oportunidad única para que el sistema político de la isla dé un vuelco y se instaure finalmente una verdadera democracia.
No obstante, hay que tener en cuenta que la apertura de Cuba y las medidas adoptadas en los últimos años por la administración Castro están propiciando la vuelta de muchos de ellos a la isla. Concretamente, 2015 fue el año en el que Cuba recibió el mayor número de repatriados desde que los Castro gobiernan el país, lo que unido a la progresiva relajación de políticas migratorias y económicas, podría significar el inicio de una nueva dinámica para la isla en este sentido.
No parece, sin embargo, que el 'régimen' esté pensando en un cambio más profundo que el emprendido en los últimos años bajo la Presidencia de Raúl Castro, cambio previsto y medido desde 2006 cuando cogió el testigo de su hermano Fidel.
Raúl Castro, con 85 años cumplidos el pasado 3 de junio, ha manifestado y reiterado su intención de dejar la Presidencia "de este querido país" el 24 de febrero de 2018, cuando expira su segundo mandato, y aunque bromea manifestando públicamente que "los Castro somos fuertes y longevos -el 23 de febrero de este año también falleció el hermano mayor, Ramón, a la edad de 91 años-- y estoy para aguantar varios quinquenios más", es consciente que la avanzada edad de los mandatarios cubanos es un problema para la continuidad del régimen cada vez más difícil de mantener.
Así lo puso de manifiesto claramente durante el séptimo congreso general del Partido Comunista de Cuba (PCC) celebrado este último abril, donde indicó que los "próximos líderes del PCC deberían retirarse a los 70 años para dejar espacio a los más jóvenes", proponiendo además los 60 años como edad límite para entrar en el Comité Central del PCC, si bien advirtió que esta implementación debería ser paulatina. Implementación que él mismo debe administrar ya que en ese congreso fue reelegido secretario general del partido hasta abril de 2021, fecha en la que se celebrará el octavo.
¿Aguantará Raúl Castro en la Presidencia de Cuba hasta febrero de 2018 sin la referencia que suponía su hermano Fidel todavía vivo?. Caso de hacerlo, ¿quién le sucederá como presidente del país?. Está última pregunta parece que tiene respuesta clara si Raúl Castro puede capitanear el proceso. El actual primer vicepresidente del país, Miguel Díaz-Canel, es, por edad -56 años_ y posición, el mejor situado. A su cargo de vicepresidente une su condición como miembro del actual Buró Político del PCC.
A nadie escapa que es el preferido y el previamente elegido por los Castro. Su principal delfín en detrimento de otros posibles sucesores como el actual número dos del partido, José Ramón Machado Ventura, que pierde fuerza sobre todo por edad (86 años). Así lo manifestó el propio Raúl Castro durante el mencionado séptimo congreso general del PCC al sugerir a los más veteranos miembros de la organización que estuvieran esperando una promoción que "mejor vayan a jugar con sus nietos".
Cuando el próximo 4 de diciembre finalicen los funerales por Fidel Castro, Cuba iniciará una etapa marcada por la incógnita. Los actuales dirigentes pretenden seguir llevando las riendas del país, introducir los cambios a su ritmo, pilotar la "apertura" de Cuba; en definitiva, continuar con el sistema e ideario político de Fidel Castro. ¿Podrán?, ¿es posible el 'castrismo' sin Fidel?.

Los cubanos despiden a Fidel Castro entre lágrimas

LA HABANA.- El memorial a José Martí de la Plaza de la Revolución abrió hoy sus puertas para que los cubanos puedan despedirse del expresidente Fidel Castro, fallecido el pasado día 25 y cuyas cenizas han sido instaladas en ese emblemático lugar de La Habana, donde permanecerán dos días.

Cientos de personas hicieron cola desde primera hora aguardando a que dieran las nueve de la mañana (14.00 GMT) para rendir tributo al líder cubano en el mismo escenario en el que pronunció la mayor parte de sus largas arengas.
A la misma hora a la que comenzaba este homenaje se dispararon simultáneamente en La Habana y Santiago de Cuba 21 salvas de artillería en homenaje al barbado comandante en jefe de la Revolución, que murió a los 90 años tras una década alejado del poder por problemas de salud.
En la Plaza de la Revolución se han habilitado tres accesos diferentes para agilizar la entrada de la población, y tres puntos de homenaje exactamente iguales, en ninguno de los cuales se observa a simple vista la presencia de las cenizas.
Todos esos puntos están presididos por una gran fotografía de Fidel, en la que se le ve de cuerpo entero mirando al horizonte y ataviado con su icónico uniforme verde olivo.
Las personas desfilan con fluidez: hay mujeres que lanzan besos, muchos se secan las lágrimas con pañuelos y algunos no pueden evitar los sollozos, que resuenan por encima de los susurros y del sonido de las cámaras fotográficas en el ambiente solemne que se vive en este acto.
También hay dos ofrendas florales, una del Partido Comunista de Cuba (PCC, único) y otra en nombre del pueblo cubano, así como un expositor con las principales condecoraciones que recibió Castro en vida.
Flanqueando esa suerte de altares, rinden guardia de honor miembros del batallón de ceremonias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y representantes del Consejo de Estado de Cuba, entre ellos la contralora general de la República, Gladys Bejerano, el ministro de Transporte, Adel Yzquierdo, y el secretario de ese órgano, Homero Acosta.

En el lugar no se ha visto por el momento al presidente cubano, Raúl Castro, ni a otros familiares del líder fallecido como su viuda, Dalia Soto del Valle, o sus hijos.
Aunque Cuba lleva ya dos días de luto de los nueve decretados por el Gobierno, este acto marca el inicio de una semana de honras fúnebres que culminará el próximo domingo con el entierro de los restos mortales de Fidel Castro en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Cuba inicia una semana de homenajes a Fidel Castro


LA HABANA/MADRID.- Una Cuba en duelo se preparaba hoy para una semana de ceremonias y una procesión por toda la isla para despedir a Fidel Castro, el principal hacedor de la revolución cubana. 

Los funerales de Castro, uno de los símbolos del siglo XX, se extenderán hasta el domingo próximo, 4 de diciembre, cuando sus cenizas serán inhumadas en Santiago de Cuba, cuna del alzamiento que lo llevó al poder en 1959. España enviará una delegación de “alto nivel” que estará encabezada por el rey Juan Carlos.
Una Cuba en duelo se preparaba hoy para una semana de ceremonias y una procesión por toda la isla para despedir a Fidel Castro, el principal hacedor de la revolución cubana. Los funerales de Castro, uno de los símbolos del siglo XX, se extenderán hasta el domingo próximo, 4 de diciembre, cuando sus cenizas serán inhumadas en Santiago de Cuba, cuna del alzamiento que lo llevó al poder en 1959. España enviará una delegación de “alto nivel” que estará encabezada por el rey Juan Carlos.
Fuentes de la Casa del Rey de España han confirmado hoy que será Don Juan Carlos quien se desplace a la ciudad cubana en representación de España para asistir el martes a uno de los eventos programados por el comité organizador de las exequias, una reunión que se prevé “multitudinaria” en la Plaza de la Revolución de La Habana. 
Por el momento no se espera más presencia de representantes del Gobierno español y se desconoce si habrá representación española en el funeral que debe celebrarse el próximo domingo 4 de diciembre en Santiago de Cuba.
Esta será la segunda vez que Juan Carlos I pisará la isla, ya que durante su reinado nunca llegó a realizar una visita de Estado. La primera vez fue en noviembre de 1999 para asistir a la IX Cumbre Iberoamericana que se celebró en La Habana. 
Juan Carlos I pretendió realizar una visita de Estado en aquellas fechas pero el Gobierno presidido por José María Aznar impidió que el viaje se llevara a cabo. Ningún gobierno a lo largo de los 39 años de reinado facilitó el viaje del Jefe del Estado a pesar de las repetidas invitaciones que le hizo llegar Fidel Castro. 
El comandante siempre tuvo una buena relación con el Rey hasta el punto de declararse ‘juancarlista’. Ahora, el monarca emérito volverá a la isla caribeña para despedir al líder de la revolución cubana que falleció hace dos días.

Y ahora, ¿después de Fidel, qué? / José Oneto *

Fue uno de los primeros tuit que dio la vuelta al mundo en la madrugada del sábado 26 de Noviembre, poco después de que al actual presidente de Cuba, Raúl Castro, anunciara la muerte de su hermano y líder de la Revolución, Fidel Castro Ruz. Fue un tuit que me pareció conmovedor y, en el fondo, de una gran ternura: “Faltan varias horas para el primer amanecer sin Fidel Castro que he vivido en mi vida…”. El tuit pertenecía a la bloguera cubana Yoani Sánchez, autora de uno de los blogs más leídos del mundo: “Generación Y”.

Un blog que ha pasado por todo tipo de peripecias políticas, y que traducido por voluntarios de fuera de Cuba a una quincena de idiomas, es la información diaria que siguen quince millones de personas, y que desde la Habana, envía Yoani Sánchez, 41 años, hija de militantes comunistas y galardonada con todo tipo de Premios (para ella el partido español UPyD pidió el Nobel de la Paz), entre ellos el Ortega y Gasset del periódico El País. Seguía siendo madrugada en La Habana y Yoani como si estuviese viviendo un sueño contaba.: “El hombre que decidió cada detalle de la #Cuba en la que nací y crecí, ya no está”. “Una extraña levedad se extiende por la Isla”, describió más tarde.

Mi madre creció bajo Fidel Castro, yo nací bajo Fidel Castro… mi hijo nació bajo Fidel Castro, mis nietos nacerán sin Fidel Castro”, afirmó. Y agregó: “Fidel Castro murió este 25 de noviembre, pero el ‘fidelismo’ lleva varios años sepultado”. “No está, se fue, hemos sobrevivido a Fidel Castro”, aseguró, para después, definir la partida del líder revolucionario como “el portazo final al siglo XX”.

Y efectivamente, llevaba sepultado desde hacía una década, cuando, enfermo y cansado, a punto de morir y después de que le salvase una operación a vida o muerte, el que en La Habana se conoce como el “doctor milagros”, José Luis García Sabrido, 71 años, jefe del servicio de Cirugía General III del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, cede el poder a su hermano Raúl. Entonces el Comandante, cambia el traje militar por el chándal y deja de aparecer en la Televisión con sus largos e interminables discursos sobre las vacas, su producción de leche, y su obsesión de explicar cómo se podía crear una raza propia más productiva, o enseñando a cocinar con la nueva olla soviética que acababa de llegar de Moscú, o dando consejos a los agricultores, sobre lo que había que plantar y cómo, o relatando durante horas, los logros y éxitos de la Revolución.

Desde hace años, como pasó en España, la opinión pública se preguntaba angustiada el “después de Franco, ¿qué? (“después de Franco, decían los franquistas, “las Instituciones”), en Cuba, los cubanos también se preguntan qué pasará después de Fidel, cuando en realidad, después de Fidel ha venido su hermano, que era vicepresidente del Gobierno, segundo secretario general del Partido Comunista, y ministro de Defensa. En estos diez años de reinado de Raúl, se ha legalizado el trabajo por cuenta propia, ha aumentado la compra y venta de automóviles y casas, se ha liberalizado el consumo, las remesas han aumentado espectacularmente, se ha producido una notable apertura en la inversión extranjera, se ha flexibilizado algo la política migratoria, el aumento del turismo ha sido notable, y la apertura iniciada por Barack Obama está haciendo cambiar muchas cosas en La Habana.

Hay cambios con los que Fidel no estaba muy de acuerdo porque el Comandante, seguía siendo la última instancia y no todo lo contaba en sus “Reflexiones” que eran la manifestación de la doctrina oficial y de lo que pensaba el líder de la Revolución. Por eso, habrá que preguntarse no después de Fidel, que sino “después de Raúl, ¿qué?, e incluso ,”después de Obama ¿Qué?”, porque después de Obama, dentro de unas semanas, viene Donald Trump y Trump, por lo menos en su campaña electoral, ha prometido revertir la política de los demócratas y de Obama, aunque eso no garantiza nada porque ha dicho eso y… lo contrario. Su reacción a la muerte de Fidel, con todo tipo de descalificaciones, es una muestra, según algunos analistas, de que los acuerdos de su antecesor están heridos de muerte.

Lo más probable es que, por el momento en Cuba no cambie nada o que, en todo caso, las reformas que ha comenzado a introducir Raúl se aceleren poco a poco, buscando convertir a la isla en un modelo parecido al de China o Vietnam. Raúl, tiene 85 años y ha prometido retirarse en 2018 para dar paso a una nueva generación, cuyo representante más visible hoy es el vicepresidente Díaz Canel, 55 años, duro ideológicamente, pero pragmático y que siempre se ha movido en la órbita de los dos hermanos. Sería el representante de una “sucesión ordenada”, a menos que en estos dos próximos años alguien descubra una “conspiración” y se produzca otra nueva purga, como ocurrió hace cuatro años, cuando cayeron Carlos Lage Dávila y Felipe Pérez Roque, que según Fidel “se rindieron a las mieles del poder” y se vieron envueltos, sino en actos de corrupción, en actividades incompatibles con la “moral revolucionaria”.

Y todo bajo la atenta mirada del Ejército que controla las principales empresas del país, un sesenta por ciento de lo que es hoy la economía de Cuba.


(*) Periodista y economista español


http://www.republica.com/viva-la-pepa/2016/11/27/y-ahora-despues-de-fidel-que-2/